La Estrella de Panamá
Panamá,25º

22 de Oct de 2019

Antolino Herrera Castillo

Columnistas

Expectativas

Panamá con tanto potencial y riqueza que se genera, es uno de los países que más bienes importa

Cerrando el año hay temas que concitan el interés del panameño, temas que serán visto o tomados en cuenta de acuerdo al perfil de cada cual. Hay temas muy sensitivos que no son sino problemáticas que por décadas no han sido resueltas. Saltan a escena las mismas debilidades, deficiencias, inequidades y desigualdades que por ser recurrentes, hay que ser absurdos para pretender resolverlas siempre de la misma manera, sin encontrar la solución. Por lo delicado del asunto merece mención lo intrincado, desigual o selectivo del sistema de justicia en Panamá.

El problema de la salud, siempre está en primera línea, hasta que el panameño pueda o sepa cómo alimentarse sin la influencia dañina o perniciosa de un fabricante de alimentos o bebidas cuyo único interés es vender, sin reparar daños en la población. Pero cómo puede alimentarse una familia de escasos recursos en Panamá, si apenas la clase media está en capacidad de elaborar un presupuesto domestico, a fin de dotarse de las mejores opciones en esta materia.

Esto nos lleva a ver de frente el problema de una mala o pésima distribución de los ingresos que genera el país, situación atada a otros factores como la falta de capacitación, entrenamiento o educación de muchos panameños, que no califican para generar sueldos o salarios acorde a sus necesidades. Recurren entonces a la Ley de Salario Mínimo, que no es más que una falsedad o engaño, porque al cabo de un corto tiempo el trabajador ve cómo se diluye su mal llamado aumento, en razón del alza de los precios que realiza el empleador para mantener la misma o mayor utilidad, de acuerdo a sus expectativas. Se genera entonces un círculo vicioso en el que participan empleadores, trabajadores y políticos y Pedro, Pablo, Pueblo como espectador.

Si hubiera una mente sana, al mismo tiempo que bien intencionada, se daría cuenta de que se puede conjurar el problema, por vía del incremento de la producción del sector agropecuario, creando la capacidad, aun para exportar. Pero tal evento no está en armonía con los que han gobernado al país en los últimos veinticinco años, por lo que el panameño común, el productor del campo y otras instituciones como las universidades e institutos, tendrían que actuar para fomentar la generación del producto en las diversas actividades del sector. Solo así y de esta manera los bienes llegarían a nuestra mesa a mejores precios. No podemos ser dependientes en materia alimentaria. Panamá con tanto potencial y riqueza que se genera, es uno de los países que más bienes importa.

Nos preocupa la actuación del político del patio, que no entiende la problemática nacional, donde se han generado cambios en las estructuras sociales más sensibles de la población. Creo que estamos viviendo en un matriarcado, donde el soporte y la responsabilidad mayormente recaen en las mujeres. ¡Parece una distorsión esto¡ No conocemos estudios al respecto en Panamá. También hay una clase parasitaria que anda en la búsqueda de quién le resuelva el problema económico, sin necesidad de trabajar ni esforzarse en alguna medida. La tónica es cogerlo suave, pero eso sí, cobrar. Quedan por ahí los llamados ninis, muchos de ellos abandonados por sus padres y en otro ámbito de ideas, sectores del país donde el negocio o vicio de la droga parece ser algo normal.

¿Habrá algún político pensando en estos temas? El problema es que no conocen o no saben dónde está la raíz del problema. La familia y no solo en Panamá, fue escogida para ser dañada o destruida. El ataque fue ahí. Hay propuestas, instituciones, programas y atavíos, para desintegrar nuestra mejor expresión, la familia. Defiende tu ascendencia, tu casa, tu ADN, tu sangre; tu herencia genética.

ECONOMISTA Y DOCENTE, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.