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22 de Oct de 2019

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Los sastres del Canal y la paranoia de los puertos

El Canal no necesita competir en el negocio portuario, porque sería un desastre para su propia existencia

Los sastres del Canal y la paranoia de los puertos

Nuevamente salen a la luz pública absurdas e ilógicas opiniones de políticos y de quienes se visten con remendados harapos de patriotismo y tecnicismo para promover nuevamente el fracasado proyecto del puerto de Corozal. En los grandes bolsillos de este ‘puerto' están las compañías que han participado en los negocios del Canal de Panamá, incluyendo sus recurrentes negocios de construcción. Empresas cuyos accionistas o dueños son y han sido directivos de la ACP y actúan articuladamente en la prensa con supuestos ‘periodistas especializados' que hacen el trabajo sucio, replicado en medios televisivos y redes sociales, algunos que quizás actúan de buena fe.

El Canal no necesita competir en el negocio portuario, porque sería un desastre para su propia existencia, que cómodamente recoge la mayoría de sus ingresos por el cruce del viejo Canal y ahora apoyado por el de la ampliación. El negocio del Canal desde 1914 es el de llevar barcos de un océano a otro. De esta ampliación se sirve la navegación mundial que transporta commodities (es decir gas, petróleo, etc.) que usan estos mastodontes para ahorrar costos y que, por sus grandes dimensiones, tienen que usar el canal ampliado. Por eso apoyé con entusiasmo la ampliación (tiempos de Martín Torrijos) en el referéndum (octubre 2006), cuando el mismo presidente Varela y su partido se opusieron sin razón a tan importante proyecto.

Nadie va a meter dinero en un nuevo puerto canalero, cuando ve las realidades del mercado latinoamericano. La reconocida firma internacional Drewry reportó, este 19 de marzo, que la carga de contenedores de Latinoamérica disminuyó en enero del 2018 un 1.3 %, en relación con el mismo mes del 2017; no esperando crecimiento para el 2018. En Panamá, la situación es aún peor, la AMP acaba de reportar que en enero del 2018 la carga de contenedores cayó 3.7 %, al igual que en noviembre (-4.6 %) y diciembre del 2017 (-10.8 %), ocurriendo esta dramática caída en los puertos del Pacífico. Esto se debe a que, con la ampliación, los barcos más grandes cruzan directo el Canal y no tienen que parar en el Pacífico por lo que, construir más puertos, no tiene sentido.

Para muestra un botón: el tan cacareado proyecto de PSA (Singapur) en Rodman, campeón de las violaciones a la Constitución y la Ley, que ha hecho cuanto ha querido, engatusando autoridades y anestesiando a políticos y directivos, todo a expensas de la nación panameña, por eso las denuncias criminales que hemos interpuesto en su contra. Es sabido en el mundo marítimo que le han robado la carga a Panama Ports, cuando a partir de este junio se llevará el 50 % de la carga de PPC.

Ingeniero Quijano, y ustedes señores sastres y criaturas, constructores de la corrupción, también denunciada por mí: ¿por qué PSA (puerto ampliado frente a las imprescindibles aguas de operación del Canal) no fue a buscar esa carga que dizque Panamá necesitaba, que se estaba perdiendo, que otros puertos nos la iban a quitar?, ¿que había que mover y que estábamos tarde? ¿Por qué PSA no buscó esa mina de oro de la carga que flotaba por doquier? ¡Simplemente, porque no existe! Lo que flota por doquier, lamentablemente no son barcos.

La sobreoferta portuaria de Panamá está haciendo que cada vez más panameños pierdan sus empleos en los puertos, al no haber suficiente trabajo para llenar a las cada vez más vacías terminales existentes. PSA prefirió, como eran sus planes, quitarle la carga a Panama Ports, el camino fácil (el juegavivo), es decir, atraer a la naviera MSC a PSA, ofreciéndole tarifas hasta del 50 % y regalando su capital accionario a esta naviera, lo cual podría constituir en un delito. Esta actuación desleal se castiga en los Estados Unidos, ya que estas prácticas van en detrimento de la libre competencia y de los ingresos de nuestro país, de los salarios de los trabajadores y demás arbitrariedades que se cuecen en esta estampida, cuyos padrinos son los Sastres de la Administración del Canal de Panamá.

El cabildeo a los políticos por parte de estas compañías constructoras es fuerte, de bajo perfil, silencioso. Solo hay que recordar el caso de Odebrecht y sus aliados en Panamá. Ya hay constructoras que, por la inmensidad de sus contratos, le apodan ‘la Odebrecht del Canal'.

Dirán que defiendo a Panama Ports; lo han dicho antes. Ellos tienen quien los defienda. Solo defiendo a quien pareciera es el que menos defensa tiene en toda esta especie de rapiña que existe con los bienes públicos, especialmente en el sector marítimo: al Estado panameño. Ese Estado del que algunos solo se acuerdan cuando buscan asegurar sus intereses económicos.

ABOGADO, POLÍTICO Y DIPLOMÁTICO.