La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Félix Wing Solís

Columnistas

Constituyente sí, pero no así

Gran parte de la ciudadanía panameña tiene apenas una leve idea de lo que, para nuestra sociedad, representa la Constitución.

Gran parte de la ciudadanía panameña tiene apenas una leve idea de lo que, para nuestra sociedad, representa la Constitución. De algún modo, todos sabemos que es importante, pero no todos estamos seguros de lo que está en juego cuando se habla de reformarla o de hacerla nueva. Comencemos por explicarlo someramente.

Según el Diccionario de la Lengua Española, la Constitución es la ‘Ley fundamental de un Estado, con rango superior al resto de las leyes, que define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política'.

Con base en esta definición, podríamos decir que el contenido mínimo de una nueva Constitución debería incluir, no solo nuestra carta de derechos y obligaciones como ciudadanos frente al Estado, sino también la forma en que debería funcionar la separación entre los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como los temas en los cuales se requiere fortalecer las instituciones existentes y qué instituciones nuevas se requieren para lograr una democracia más efectiva.

En otras palabras, antes de pensar siquiera en la elección de una Asamblea Constituyente, con fundamento en el artículo 314 de la Constitución, lo que corresponde es convocar a una gran consulta pública nacional, de la manera más democrática, equitativa, inclusiva e incluyente posible, sobre cuál debería ser ese contenido mínimo.

Con los resultados de esa consulta, la cual podría utilizar como insumo lo que adelantó en su momento el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, el Ejecutivo podría diseñar, con parámetros mucho más precisos, con mayor legitimidad y sin contaminar dicho debate constitucional con la actual coyuntura electoral, el Proyecto de Ley que convoque a la elección de dicha Asamblea Constituyente, para entonces someterlo a la consideración de la Asamblea Nacional.

Es por ello que la pretensión del Ejecutivo, de incluir una quinta papeleta en las Elecciones Generales del 5 de mayo de 2019, para elegir a los 60 miembros de la Asamblea Constituyente, llega totalmente a destiempo. La quinta papeleta, si se incluye, solo debería preguntar, con el carácter vinculante de un Referéndum: ‘¿Quiere Ud. que se convoque a la elección de una Asamblea Constituyente para que redacte una nueva Constitución? SÍ o NO'.

Cada vez son más las voces que piden posponer el tema de la Constituyente hasta después de las próximas elecciones, pero no porque no la necesitemos, sino porque hay mucho que consultar y discutir antes de eso. Lo más importante es asegurar que la composición de dicha asamblea garantice una auténtica representatividad multisectorial, que no deje la decisión final sobre el contenido del nuevo texto constitucional exclusivamente al arbitrio de los partidos políticos.

Si vamos a invertir todo ese tiempo y esfuerzo en darnos una nueva Carta Magna, más vale que no lo hagamos de apuro. ¡Hagámoslo bien!

EL AUTOR ES ABOGADO Y MIEMBRO DEL MOVIMIENTO NO REELECCIÓN; EN TWITTER: @MNRPMA19.