28 de Feb de 2020

Avatar del Leopoldo E. Santamaría

Leopoldo E. Santamaría

Columnistas

Alimentación...una opinión

"La muerte en todas sus formas es aborrecible para el hombre, pero la peor de todas es la muerte por hambre', Homero.

Desde una perspectiva biológica simplista, el hambre es un reflejo tan primitivo como fundamental, ya que su propósito es conservar la vida. Sin embargo, proyectada en el contexto social, es un fenómeno estrechamente ligado a la pobreza, a la incapacidad de generar los recursos necesarios para cubrir la necesidad básica por excelencia, que es la alimentación; es decir, a la escasez de alimentos o a la ingesta deficiente de los nutrientes requeridos para preservar la salud.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), actualmente hay en el mundo 840 millones de personas mal nutridas, el 95% de las cuales vive en los denominados ‘países en vías de desarrollo'. La UNICEF estima que cada minuto mueren en el mundo diez niños a causa del hambre, o sea, poco más de cinco millones por año; mientras, en igual período, nacen veinte millones de niños con déficit nutricional; por lo cual reconoce el fracaso de las políticas contra el hambre, al menos de los niños.

En nuestro país, a fines del 2017, un promotor de salud del área indígena reveló que ese año, al menos 40 niños habían muerto de hambre en la región donde él laboraba. Las autoridades de salud reconocieron que tres de cada cuatro niños que llegan al Centro de Salud de Hato Chamí, padecen algún grado de malnutrición; aunque cabe suponer que la situación sea peor, dada la inaccesibilidad y la costumbre de los padres de enterrar a los niños en los predios de sus ‘casas', y además porque tales decesos no se notifican a las autoridades. Ahora, en el 2007, en la misma región ha habido varias defunciones en menores de cinco años, la mayoría de las cuales reconocen el mismo sustrato de malnutrición, por hambre; porque los registros oficiales revelan que el 90% de la población vive en condiciones de pobreza, buena parte de la cual está en pobreza extrema. Y poco más de la mitad de los niños menores de cinco años, dada su mayor vulnerabilidad, están mal nutridos.

Coincido plenamente con la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas de Panamá, al afirmar: ‘que un niño muera de hambre es un crimen". El representante de UNICEF en Panamá, manifestó que en el país fallecen anualmente cerca de 1,200 niños, y más de la mitad de estas defunciones se pueden prevenir. Lo absurdo es que esta tragedia esté ocurriendo en medio del mayor crecimiento económico de la región, que como bien señala la dirigente: ‘a los indígenas sólo les queda ser testigos del auge económico que vive Panamá mediante los millonarios proyectos que se ejecutan en el país, de los cuales sólo los sectores elitistas de la población son beneficiados'. Sin embargo, semejante contraste no es más que producto del actual orden económico mundial, basado en el saqueo y la explotación; con medidas impuestas por gobernantes que siguen fiel y dócilmente las ‘recomendaciones' de instituciones financieras internacionales conocidas por los nefastos resultados de sus políticas, que han conducido al subdesarrollo a las tres cuartas partes de la población mundial.

Aún es tiempo de unir esfuerzos, porque las maniobras para profundizar el despojo continúan; los inversionistas interesados en la explotación minera y el criminal proyecto para privatizar las fuentes de agua, solo están esperando la mejor oportunidad para asestar los zarpazos. Eduardo Galeano pregunta: ¿Hasta cuándo los países latinoamericanos seguiremos aceptando las órdenes del mercado como si fueran una fatalidad del destino? ¿Hasta cuándo seguiremos implorando limosnas, a los codazos, en la cola de los suplicantes? ¿Hasta cuándo seguirá cada país apostando al sálvese quien pueda? ¿Cuándo terminaremos de convencernos de que la indignidad no paga? ¿Por qué no formamos un frente común para defender nuestros precios, si de sobra sabemos que se nos divide para reinar? ¿Por qué no hacemos frente, juntos, a la deuda usurera? ¿Qué poder tendría la soga si no encontrara pescuezo?. Despertaremos del letargo en que estamos sumidos… usted qué opina?.

MÉDICO