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20 de Oct de 2020

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Rafael Carles

Columnistas

Alimentos genéticamente modificados (I)

Los OGM podrían ser tan destructivos y dañinos como fumar, y ni siquiera lo sabemos

Existe un argumento en torno a los alimentos genéticamente modificados (OGM) en que supuestamente no hay ni un solo caso concreto de daño probado a los seres humanos. En efecto, eso puede ser cierto, pero también es muy engañoso. Y aquí está el porqué.

Antes de que supiéramos que fumar causaba cáncer y producía enfermedades cardíacas y mil otras formas nocivas de afectar la salud humana, se podría haber dicho que millones de personas habían fumado cigarrillos sin un solo caso fundado de daño. Nunca nadie ha fumado un cigarrillo y se ha muerto de cáncer de pulmón al año siguiente. Fumar mata a lo largo de décadas, como resultado del daño acumulativo por fumar muchos cigarrillos. De igual manera, nadie que haya comido un OGM ha muerto de golpe. Pero ¿cuáles son los efectos acumulativos de comer OGM durante años o décadas?

En realidad, no lo sabemos. Y no lo sabemos porque no hay estudios en seres humanos realizados a lo largo de los años y menos durante décadas. Los investigadores pudieron determinar con certeza científica que los cigarrillos causan no solo cáncer de pulmón, sino también enfermedades del corazón, enfisema, bronquitis, abortos y muchas otras enfermedades. Pudieron llegar a esta conclusión con certeza científica porque compararon los resultados de salud de los fumadores con la salud de los no fumadores. Incluso, en el pico del uso del tabaco, solo alrededor de la mitad de los adultos fumaban. Pero hoy, debido a que no tenemos un sistema de etiquetado adecuado, casi todo el mundo está consumiendo involuntariamente OGM. Los investigadores no pueden comparar los resultados de salud de los que comen OGM con los que no comen, porque casi todo el mundo está comiendo OGM, lo sepan o no.

Los OGM podrían ser tan destructivos y dañinos como fumar, y ni siquiera lo sabemos. El hecho es que la salud pública ha sufrido un descenso espectacular en los 25 años transcurridos desde que entraron los OGM y su consumo se generalizó. Por supuesto, hay muchas razones posibles para esto, pero no podemos descartar que los OGM podrían estar jugando algún papel.

Y hay otro problema con los OGM que es indiscutible. Se introdujeron con la promesa de que disminuirían la utilización de plaguicidas, pero en realidad eso no es lo que ha sucedido. La verdad es que estos cultivos nunca fueron destinados a reducir el uso de plaguicidas. Las empresas que han desarrollado cultivos de OGM son Monsanto, Dow, Dupont, Syngenta y Bayer. Todas son empresas químicas que venden decenas de miles de millones de dólares de plaguicidas. Y solo para aclarar, porque muchos están confundidos sobre este punto: los plaguicidas son productos químicos que han sido diseñados para matar, incluyendo herbicidas que son toxinas con la intención de matar la maleza.

También incluyen los insecticidas, los cuales están formulados para matar insectos, y también los fungicidas y otros productos químicos altamente tóxicos. En todo caso, el sufijo ‘-cida', que también está en ‘suicida', significa ‘muerte'. Estos productos químicos matan. Más del 90 % del maíz, soja, algodón y remolacha en los países latinoamericanos ha sido modificado genéticamente para resistir las dosis masivas de herbicidas tóxicos que estas empresas fabrican y se benefician con su venta.

Y la cantidad de herbicida que venden es asombrosa. Gracias a los cultivos genéticamente modificados, más de 100 millones de libras adicionales de Roundup se utilizan en los cultivos cada año. El resultado son productos químicos tóxicos que contaminan el agua y el aire, matando a la fauna y flora nativa, y amenazando la supervivencia de los insectos y otras especies. Y esto, sin duda, tiene un serio impacto negativo sobre la salud humana.

En 2015, la Organización Mundial de la Salud encontró que el ingrediente activo del herbicida Roundup, el glifosato, es un ‘posible carcinógeno humano'. En 2016, el FDA analizó muchas marcas conocidas de alimentos en búsqueda de residuos de glifosato y encontró cantidades alarmantes en casi todas las muestras probadas. El mes pasado leímos un estudio donde un equipo de científicos en Indianápolis descubrió que el 90 % de las mujeres embarazadas tenía glifosato en la matriz, algo muy preocupante, debido a la correlación entre el glifosato en mujeres embarazadas y el tiempo de embarazos y los pesos de recién nacidos por debajo del promedio. Los hallazgos han alarmado a los investigadores, porque esos bebés están en mayor riesgo de diabetes, enfermedad del corazón, presión arterial alta, así como las habilidades cognitivas reducidas.

EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR DE SALUD PÚBLICA.