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10 de Apr de 2020

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Leopoldo E. Santamaría

Columnistas

¿Elegir qué?... una opinión

De modo que todos los partidos juntos, incluyendo a los candidatos y todos sus programas de Gobierno, no tienen valor

El actual escenario político-electoral es deprimente, por decir lo menos. Se entiende que los beneficiarios y cómplices de la ‘democracia' representativa, una clara minoría, promuevan el modelo y lo defiendan a ultranza, porque reconocen las ventajas que obtienen engañando a la mayoría; a la que manipulan y controlan, lo que les garantiza vivir con excesos a expensas del trabajo y sacrificio del resto de la sociedad, que solo acumula necesidades y privaciones. Para tales fines el modelo es insuperable; además, es tan engañoso, que buena parte de las víctimas lo defienden. La asfixiante publicidad y la compra-venta de votos pareciera impedirnos advertir que la verdadera contienda ocurre tras bambalinas, entre distintas facciones del poder económico, que se disputan el control del poder político, para seguir haciendo lo mismo, por eso algunos potentados ‘invierten' en los candidatos más potables, para una vez en el poder, recuperar la inversión y obtener los mayores dividendos, a través de todos los trinquetes y negociados que han caracterizado, particularmente, a los Gobiernos de los últimos treinta años, donde la corrupción y la impunidad se han enseñoreado. Walter Lippmann, dijo: ‘El rebaño cumple una función: intervenir periódicamente en las elecciones para apoyar a uno u otro elemento de la clase dirigente'. Esto lo tiene muy claro el poder económico, que controla las riendas de ‘la gran bestia', como también denominan al pueblo.

De modo que todos los partidos juntos, incluyendo a los candidatos y todos sus programas de Gobierno, no tienen valor; lo que realmente cuenta es la cartilla que el capital financiero internacional le tiene preparada al vencedor del torneo, en la cual están todas las disposiciones de sus instrumentos (OCDE, OMC, GAFI, FMI, BM, BCCI, etc.; de manera que el primer documento a revisar por el nuevo inquilino del palacio de las farsas, será la cartilla. Por ello, cada vez ‘la luna de miel' de los Gobiernos es más corta, porque al aplicar las medidas surge la frustración, el descontento y se inician las protestas. De modo que el fraude no tiene nada que ver con quien, ni cómo, cuente los votos, el fraude es inherente al modelo impuesto por la corporación del poder económico mundial y la industria armamentista, que garantiza su estabilidad, a cualquier precio. Sobre todo la juventud, que, biológicamente, deberá sufrir mayores consecuencias, en vez de plegarias y romerías, debería analizar; porque lo único que está en juego es el cambio del látigo o el reemplazo del verdugo.

Nuestro país, con tanta riqueza, distribuida en forma tan desigual, lo que requiere es justicia, no ser objeto de otra burla, por medio de un modelo obsoleto y fracasado, como es la ‘democracia representativa', porque bien podría ganar las elecciones un arcángel, que el resultado sería el mismo, porque el poder político está al servicio exclusivo del poder económico, los políticos solo son instrumentos desechables. Por ello, si la campaña del ‘no a la reelección' tuviera éxito total, la única diferencia sería que nuevos corruptos reemplazarían a los viejos. Jorge Eliécer Gaitán lo dijo en 1949, ‘comprendan la trivial verdad de que sus intereses no pueden ser resueltos por quienes tienen intereses contrapuestos'. ¿Alguien, medianamente informado, podría creer que alguno de los candidatos tenga la competencia, la disposición y sobre todo, la reciedumbre y el valor para enfrentar a la oligarquía criolla, íntimamente ligada al capital financiero internacional y optar por el bien común, anteponiendo las genuinas necesidades e intereses de la mayoría ciudadana?

El Artículo 2 de la Constitución Nacional, claramente establece que ‘el poder público solo emana del pueblo', solo que los beneficiarios de la fementida democracia representativa le tienen pavor a la democracia, por eso le inventan adjetivos geométricos, y ante la presión, ‘apoyarían' una Constituyente paralela; son demócratas de a dos por real; que jamás, voluntariamente, recurrirían a la única fuente que revestiría de legitimidad al poder público, que es la Constituyente con plenos poderes; saben que de respetarse la voluntad del pueblo, todos los que han saqueado el erario impunemente, incluyendo a los cómplices, serían enjuiciados y despojados de sus riquezas mal habidas y experimentarían lo mismo que hoy día vive el desempleado o el excluido que comete un delito menor al ser recluido por años en un centro penal.

La única vía racional, pacífica y genuinamente democrática, que permitiría el reordenamiento de la institucionalidad del Estado, para disponerlo al servicio de la ciudadanía es la Constituyente, con plenos poderes, para conferirle prioridad a las necesidades reales de la mayoría, comenzando por la administración de justicia, educación, salud, trabajo, vivienda, obras públicas, etc. La crisis, por ser integral, profunda y creciente, exige una respuesta coherente, no más parches a la Constitución Nacional ni otra burla más; optamos por la Constituyente o esperamos sentados el próximo fraude.... ¿Usted qué opina?

MÉDICO