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04 de Apr de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Fiestas en tiempo de crisis

También este tiempo de crisis nos hace mirar lo inmediato a nivel internacional.

Fiestas en tiempo de crisis
Fiestas en tiempo de crisis

En tiempos de crisis (porque estamos en crisis a nivel nacional e internacional) es difícil explorar más a fondo sobre todo lo que ocurre en un espacio de ocho días. Hay que ser selectivos y llamar la atención sobre lo que creemos es lo más crucial en el momento. Pero debemos estar despiertos y vigilantes, a ver si elevamos el nivel de indignación para que suceda algo. Esta columna la entregué el viernes 2 de noviembre, con la certeza de que los señalados en los actos más recientes de robo al erario, se han paseado este fin de semana de fiestas patrias sonreídos y sin vergüenza: atendiendo los oficios religiosos, saludando, cantando el himno nacional y saliendo en las fotos… más patriotas que cualquiera.

Ante todo, un homenaje a la fecha histórica que hoy celebramos, 5 de Noviembre. Si no fuera por los hechos ocurridos en la Ciudad de Colón, y la valentía de sus actores, el tema de la separación de Panamá de Colombia, dos días antes, el 3 de Noviembre de 1903, hubiera tomado un rumbo desconocido. Hoy, el futuro inmediato de esa ciudad se debate entre los que obran afanosamente para convertirlo en centro de desarrollo económico, dejando en el olvido su valiosa historia y, de cierta forma, la participación de sus ciudadanos que desean contribuir, pero a la vez preservar su pasado histórico-cultural y progresista.

También este tiempo de crisis nos hace mirar lo inmediato a nivel internacional. Aquí al lado, en Costa Rica, se han dado señales perturbadoras de discriminación y racismo que atentan contra el futuro y desarrollo sociocultural de nuestra hermana nación. El Movimiento Social Afropanameño, a través del Foro Afropanameño, y la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas —Conegpa— señalaron en un comunicado que a tan solo cinco meses de aquel momento histórico —la toma de posesión como vicepresidenta y canciller de la República de Costa Rica de doña Epsy Campbell Barr— ‘… estamos siendo testigos, con asombro y preocupación, de un enorme ‘salto para atrás', cuando estupefactos, las mujeres y afrodescendientes del continente hemos visto en las redes sociales un interrogatorio, grosero e irrespetuoso, con la segunda persona en jerarquía, en el Gobierno actual de Costa Rica'. La nota señala que ‘nos preocupa sobremanera ‘la línea delgada que existe entre racismo y política', y lo subraya como ‘otra manifestación del racismo aun presente en la vida cotidiana de ese país'.

Si esto no preocupa, miremos las elecciones de Brasil y las amenazas conferidas por el presidente electo, Jair Bolsonaro, a los espacios socioculturales y políticos alcanzados por sectores populares y sociales en los últimos 15 años. En Colombia, el sistemático asesinato de más de 110 líderes sociales amenaza el proceso de paz. Según la ONU: ‘la defensa de los derechos humanos en Colombia se ejerce bajo asedio'.

Y mañana se celebran las elecciones intermedias en los Estados Unidos. Han sido dos años en que ni el más radical de los analistas pudiera haber predicho lo funesto y accidentado de su evolución desde la misma Presidencia estadounidense. Las incitaciones raciales han sido claras y evidentes por parte del mismo presidente Trump y los que alguna vez estuvieron cautos y subrepticios, hoy están envalentonados y dispuestos a acometer con violencia contra cualquiera que no se parezca a ellos.

¿Por qué esto es importante para nosotros? Porque, además del enfrentamiento con China en una guerra comercial que tiene el potencial de afectar nuestra economía a mediano plazo por los efectos negativos, al celebrar estas nuevas efemérides patrias, no debemos olvidar quiénes conforman el tejido social de esta Nación. Quiénes la construyeron, quiénes doblaron el lomo para construir ese Canal de Panamá y quiénes son los que sufren hoy… ante tanta maldad, desidia y corrupción que no terminamos de decidir cómo lo vamos a expurgar.

Si miramos a los miles de muchachos que desfilaron durante este fin de semana, engalanados con sus uniformes y toda la energía que imponen en lucirse para estas fechas, miremos más allá: de entre esos muchachos saldrán los líderes que han de guiarnos hacia mejores derroteros como Nación. Pero es importante que les dejemos una sociedad política y empresarial saneada, un sistema educativo para el siglo veintiuno: un país comprometido con el conjunto de naciones hermanas en la lucha contra la injusticia y la discriminación social y racial.

COMUNICADOR SOCIAL.