Temas Especiales

02 de Apr de 2020

Roberto Guardia

Columnistas

La OCDE y el GAFI (LOS ENEMIGOS)

El silencio de la OCDE y el GAFI es ensordecedor.

Hace aproximadamente un mes en Europa, saltó el escándalo del DANSKE BANK. Por medio de una sucursal de este banco danés, en LETONIA se lavaron más de 235 mil millones de dólares entre los años 2007 y 2017. Hace un par de semanas reventó un entramado de evasión fiscal de niveles épicos que empezó en Alemania, pero que ahora abarca casi todo el viejo continente, denominado CumEX.

Ante estos dos temas, el silencio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos?) y el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) es ensordecedor.

Desde los mal llamados ‘Panama Papers', el Gobierno nacional se embarcó en un viaje de complacencia total hacia la OCDE y el GAFI, enemigos declarados de Panamá, pero no se quiso ver de esa forma. (Para efectos de este artículo, en adelante, para referirme a estas instituciones usaré el término ‘LOS ENEMIGOS'.

La conveniencia y/o consecuencias de este proceder complaciente hacia LOS ENEMIGOS posiblemente no fueron objeto de un análisis profundo y desde el primer día se determinó que teníamos que ser unos ‘yes man' de estos organismos.

Lo primero, no sé si recuerdan, fue nombrar una comisión, donde se excluyó a personas que tenían un posición marcada en no ceder ante LOS ENEMIGOS y para rematar se incluyó a dos extranjeros, que ya eran conocidos detractores de nuestra jurisdicción desde hacía varios años. (Joseph Stiglitz y Mark Pieth).

La idea de esto era llegar al punto donde hemos estado desde que comenzó este suplicio. La OCDE y el GAFI (LOS ENEMIGOS) mandan, ordenan y acá obedecemos.

Para justificar esta decisión de ESTADO, los personeros del Gobierno se dedicaron a hacer señalamientos como que Panamá debía cumplir con los ‘nuevos estándares' para "no perder competitividad internacional' y ‘limpiar la imagen'. También se decía que esta era una actividad muy poco importante en su aporte económico al país, ya que era un negocio exclusivo de las grandes firmas de abogados y que no representaba casi nada en nuestro PIB.

Estas afirmaciones eran totalmente irresponsables y falsas. Pero asumamos que fuesen ciertas.

¿Somos ahora más competitivos con todos esos cambios que hicimos a nuestras leyes, en detrimento de nuestra plataforma de servicio? ¿Está el mercado de los servicios internacionales que brindaba Panamá en crecimiento? ¿Han aumentado los depósitos internacionales en nuestros bancos? ¿Se ha resuelto el problema de las corresponsalías? ¿Estamos fuera de las llamadas ‘listas negras'?

Volviendo a los temas del DANSKE BANK y CumEx, podemos entender que LOS ENEMIGOS pueden ser todo lo selectivos que quieran en relación a dónde apuntan su artillería. Si ellos prefieren ser más estrictos en sus posiciones en contra de países como Panamá y más complacientes con otros, es su prerrogativa. Lo que cuesta entender es que acá nos pongamos del lado de ellos y queramos defender sus intereses, en lugar de velar por los de Panamá. ¿O es que de verdad se piensa que los intereses de Panamá y los de LOS ENEMIGOS son iguales?

Esto es como el entrenador de un equipo de fútbol o béisbol que no cambia de estrategia, a pesar de tener un récord perdedor, y lo peor es que, pese a las derrotas, decide continuar con la misma estrategia.

O el caso del típico joven abusador que un día le quita una galleta de la lonchera a un niño más pequeño. Al no ser enfrentado por este último, decide al día siguiente, pedirle el paquete entero. Después, le pide el termo y luego, el sándwich. Al ver con el tiempo que el pequeño no reacciona frente a sus abusos, continúa exigiéndole, pero esta vez, galletas más finas y sandwiches extras. Y así se va, hasta lograr coaccionar al indefenso niño para que lleve paella y otro montón de recetas sofisticadas. Y hasta que el sumiso no reaccione, seguirá el maltrato.

Así está Panamá ahora mismo en este tema. El sistema de juego implementado no ha generado victorias. El equipo sigue perdiendo y no se pretende cambiar la estrategia.

Y en el caso del abusador, ya estamos llevando tres sándwiches y cinco paquetes de galleta todos los días a la escuela y en casa le decimos a mamá que esto es necesario para poder ser aceptados. Lo peor es que no basta el sándwich que normalmente hace mamá. Ahora le pedimos un sándwich de acuerdo al gusto de ese compañero abusador, porque es lo que debemos hacer para estar bien con nuestro ENEMIGO. Ojo que ya se sabe que después de todos esos sándwiches, pedirán carne a la parrilla, presas de pollo y vendrá el pedido de la paella, solo que no se le ha dicho nada a mamá todavía. (Es importante recordar que Stiglitz y Pieth renunciaron a la comisión donde se les invitó porque sus intenciones eran que Panamá debía empezar llevado una paella diaria al niño abusador).

Hace unos días en una entrevista en este mismo diario, el vicepresidente de Apede, Felipe Argote, lo dijo tal cual… ‘No hay forma de saciar el apetito de las instituciones financieras'.

¿Qué más tiene que pasar para que el Gobierno entienda esto?

Casos concretos como el del DANSKE BANK o CumEX dejan en evidencia la naturaleza conveniente de LOS ENEMIGOS y esto, muy bien podría ser aprovechado estratégicamente por Panamá para que, mínimo, la presión por parte de LOS ENEMIGOS de Panamá baje un poco.

Es evidente que en ningún banco de Panamá jamás se hubiese podido dar algo como lo que pasó en el DANSKE BANK de Letonia. Los controles que tienen los bancos acá, desde hace más de 20 años, lo hacían imposible ayer y hoy. ¡Ah!, pero acá todavía nos creemos el argumento de que esas cosas solo pasan en nuestros países bananeros.

¿Y el tema fiscal de Alemania, ahora CumEX? ¿Qué pasó ahí? ¿No hay ‘German papers'? Obvio que no, a ese tema le tiraron tierra encima de salida, en cambio a nosotros no nos sueltan.

¿Están nuestros dignatarios y voceros oficiales conscientes de la doble moral de los países que, por medio de LOS ENEMIGOS, señalan a Panamá con su dedo acusador y en sus propias narices es donde menos se combate el narcotráfico, el terrorismo y el lavado de dinero, entre otros delitos?

¿Están conscientes nuestros dignatarios de que la crisis económica que atraviesa el país se debe en gran parte a todas estas medidas que se tomaron para complacer a LOS ENEMIGOS en detrimento de una economía de servicios que captaba divisas para el país?

¿Habrán reparado que en el 2008, cuando el mundo entero se sumió en una crisis financiera, Panamá no fue afectada y eso se debió a la plataforma de servicios que teníamos?

¿Se habrán enterado, después de más de dos años de ceder y ceder, de que LOS ENEMIGOS tienen unos intereses que en nada buscan el bien de Panamá?

Si aquel niño no peleó por su galleta, sino que fue entregando el paquete completo, el termo y el sándwich al primer grito, ¿qué podemos esperar?

Hoy, vemos que no fue una buena estrategia, ya que para negociar con enemigos hay que ser firme y no pensar que tu enemigo dejará de serlo simplemente si le dices que sí a todo.

A estas alturas, lo único que se me ocurre que se le puede pedir a esta administración es que deje de lado la agenda de la OCDE y el GAFI. ¿Cuál es el apuro de seguir ese camino, cuando les queda menos un año en el poder? ¿Qué va a ganar Panamá? ¿Por qué no postergan este tema, al igual que postergan temas como la CSS?

Por favor, ya no hagan más nada. Dejen que sea el Gobierno que empezará el año entrante quien decida si le va a poner un alto a esto, o si continuará con esta política de ser los bobos de la OCDE y el GAFI, es decir, LOS ENEMIGOS.

ABOGADO