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15 de Oct de 2019

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

China: recuerdos del futuro (III) (Al presidente Xi Jinping, en su primera visita a Panamá)

China ha aportado más que otros a la civilización: la seda, la tinta, el papel, el papel moneda, la imprenta

Ruta de la Seda, recuerdos del futuro— ‘No nací en posesión del conocimiento. Amo la antigüedad, y es allí donde lo busco y lo encuentro', Gautama Buda.

China ha aportado más que otros a la civilización: la seda, la tinta, el papel, el papel moneda, la imprenta, el ábaco, la acupuntura, la carretilla, el timón, la brújula, el sismógrafo, los fuegos artificiales, la pólvora, el acero, el reloj, la circulación sanguínea, el cometa, la navegación en el hemisferio sur, la astronomía, etc.

La antigua Ruta de la Seda (‘Seidenstrasse' – literalmente, ‘Calle de la Seda'), bautizada así por el geógrafo alemán, Barón von Richthofen (Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda, 1877) que unía a Europa con Eurasia, Oriente Medio y África, era el proyecto más sabio, ambicioso y generoso de la historia. No tenía fines de conquista y proclamaba la igualdad, la cooperación y el respeto entre los pueblos.

Desde que China inauguró las exploraciones marítimas en el siglo XV con las Flotas del Tesoro, sus almirantes - diplomáticos, como Zheng He, extendían sus respetos a los pueblos visitados en representación del ‘Reino del Medio' (‘Middle Kingdom'), a la vez que protegían a las comunidades débiles ante los piratas que asolaban los mares.

Por la Ruta transitaban la seda, piedras y metales preciosos, pero también ideas, soldados y filósofos. ¡Cuánto me hubiese gustado encontrarme en un recodo del camino con Platón, Buda, Jesús (que llegó a Mesopotamia, la India y Egipto por la Ruta), Cleopatra, Sun Tzú, Mahoma, Alejandro Magno, Hipócrates o Maimónides!

El pasado es maestro del presente y espejo del futuro. ‘No es posible conocer el presente, si no conocemos el pasado', sentenció Confucio. El pasado habla más que la ideología, y su historia de 6000 años nos dice que China impulsó la civilización hasta el siglo XIX, cuando Inglaterra la venció y la debilitó con el opio impuesto de la India.

La Doctrina Monroe (América para los ‘americanos') y el Destino Manifiesto (civilizar a los salvajes) son parte de los siglos XIX, XX y aún en el XXI, cuando algunos de los agentes de Estados Unidos aconsejaron ‘hablar suavemente, pero llevar un garrote' (‘speak softly but carry a big stick'). La Ruta de la Seda, que propició la mayor convivencia pacífica del planeta, inspirada en la sabiduría histórica de China y que respetó soberanías y culturas de la más variada índole durante 1700 años, ¿por qué habría de ser ‘imperialista' en el siglo XXI?

El nuevo rol de China en el mundo

El secreto de la Ruta de la Seda fue la conectividad o capacidad de relacionarse armónicamente con los otros para beneficio recíproco. ¿Por qué habría de cambiar China su rol en el mundo, si lo hizo bien desde el más remoto pasado? Un país que fue humillado y explotado por potencias coloniales, ¿por qué querría oprimir, anexar o ‘comprar' a otros pueblos – Panamá, por ejemplo, cuyo pueblo no quiere ni puede vender su Canal? El imperialismo no está en el ADN de China. Si así fuera, China no tendría que venir de tan lejos a buscar sus presas. Más a la mano están Corea del Norte, Corea del Sur, Japón (enemigo histórico), Guam, las Filipinas, Vietnam, Malasia, Indonesia, Singapur y vastas regiones de Rusia, para no mencionar al Oriente Medio.

China lucha por construir un mundo multipolar junto a Rusia en el marco de BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y otras organizaciones internacionales para crear un mundo no sometido a la tiranía de una oligarquía, porque, contrario a propaganda malsana, China sí respeta la igualdad soberana de los Estados y ensaya fórmulas para desarrollarse y compartir con todos sus experiencias.

No ha sido fácil para China sacar a 600 millones de personas de la pobreza entre 1975 y 2005, sin llevar a cabo una equitativa distribución de los ingresos bajo una meritocracia. Como ha dicho el presidente Xi Jinping, el socialismo con características chinas busca asegurar ‘una vida modestamente cómoda' para todas las personas, una tarea nada fácil en un país de 1400 millones de habitantes. En palabras de Mahatma Gandhi, China aspira a ‘Vivir más sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir'.

Si a lo anterior se le añade que China combate exitosamente el cambio climático, embellece al país y lucha para que el sistema democrático diseñado por su pueblo encapsule al poder para domarlo, podremos comprender por qué Henry Kissinger manifestó que China no es un país imperialista y por qué un acucioso corresponsal de prensa catalán, Rafael Poch, manifestó, desde Pekín, que ‘China tiene el mejor Gobierno del mundo'.

Presidente Xi: El Canal de Panamá era una noción abstracta para los panameños hasta 1999. En manos de Estados Unidos, sirvió para dividirnos y separarnos de América Latina y del mundo. Ahora que la vía acuática está en nuestras manos, luchemos para que el Canal sea ‘Pro Mundi Beneficio', como lo soñaron el Libertador Simón Bolívar y lo visualizó en nuestro Escudo Nacional don Nicanor Villalaz; que nuestro Canal no nos ocasione enemigos ni sirva para secuestrar nuestra Independencia o amenazar a nuestro pueblo con pretextos intervencionistas. ¡Bienvenido a América Latina y el Caribe!

EL AUTOR ES ANALISTA INTERNACIONAL, EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR.

‘[...] que nuestro Canal no nos ocasione enemigos ni sirva para secuestrar nuestra Independencia o amenazar a nuestro pueblo con pretextos intervencionistas'