La Estrella de Panamá
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16 de Oct de 2019

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Cuando todo tiene un precio

Al escuchar las peripecias que algunos viven para establecer un negocio en Panama o cuando nos confirman lo que hay que pagar a alguien para obtener un trabajo público

Al escuchar las peripecias que algunos viven para establecer un negocio en Panama o cuando nos confirman lo que hay que pagar a alguien para obtener un trabajo público, como años atrás ocurría con médicos recién graduados, sentimos pena como panameños; nos debe dar vergüenza a todos. Nos hemos convertido en una sociedad totalmente materialista, donde todo se mueve si lo aceitas bien, donde logras lo que quieres, hasta un trabajo, si tienes la capacidad para pagarlo. Donde el robo a los recursos públicos se tolera, siempre y cuando el que robe salpique. Como, en la cínica tolerancia de algunos, se llega a justificar todo, con el lema de ‘robó pero hizo'.

Y no solo es en la actividad pública sino también en la privada.

Estamos más dañados como sociedad de lo que pensamos. Recuerdo el caso de una empresa de cable que mandó a unos operarios a reparar un sistema dañado. Fue suficiente para los técnicos para identificar donde estaba lo de valor en esa residencia para regresar en la noche y casi asesinar a su propietario para robarle, que con el ruido que hicieron éste se levantó. Gracias a Dios sólo quedó inconsciente y malherido.

Desde el policía que a cambio de uno de 20 te deja pasar por una infracción real o imaginaria que dijo habías cometido, hasta el bombero que para hacer una inspección también tienes que darle su salve. Criticamos lo que nos cobran los llamados ‘biencuida'os' para estacionarnos el carro, pero si no nos damos cuenta de esos existen en casi todas a las actividades que emprendemos. Y si se trata de cosas grandes, de muchos millones, allí los ‘biencuid'os' se multiplican. Eso sí, los precios se aumentan a proporciones inimaginables; lo vimos con Odebrecht y en Blue Apple. Si quieres quitar el negocio a alguien, te buscas el padrino para que le retrase al peticionario el Estudio de Impacto Ambiental por dos años y medio hasta que ahogas al peticionario para quitarle el negocio. Y esta operación se hace desde la Presidencia de la República, dirigida por el mismo Varela, quien por venganza o interés disfruta quitándote el negocio para que el amigo lo premie.

Es allí donde radica el gran problema que se ha vivido en nuestro querido país en los últimos años. Si eres amigo del presidente de turno, te salvaste; estás hecho. Falta el ejemplo de quien dirige el país. Ese comportamiento prístino, que ha hecho tanta falta en los gobernantes, que se debe irradiar al resto de la Administración Pública, como si fuera una pirámide. Si de arriba no se da el ejemplo, ¿qué se puede esperar de los que están abajo? ¿Qué posibilidad habría de enderezar las ramas del árbol, si todo el peso se pone sobre las raíces para que este sucumba? El bochorno que vemos en estos días en el caso del hermano de quien fuera vicepresidente de la República pidiendo el reemplazo de una pena de prisión de cinco años, nos hace concluir que estamos cerca del barranco. ¿Qué estamos diciendo al resto de los panameños hoy detenidos y que carecen de los medios de este delincuente condenado? Al paso que vamos, como me señalaba un amigo, Luis Cucalón, el exdirector de la Dirección General de Ingresos, hoy condenado, también se sentirá con derecho de que reemplacen su pena con tres horas de clases semanales de Banca y Finanzas en alguna de las tantas universidades que hay por allí.

Después nos quejamos de que nos pongan en las listas negras. Después lloramos porque hacen una película sobre los ‘Panama Papers'. Después nos preguntamos por qué los inversionistas extranjeros temen hacer negocios en Panamá o por qué los venezolanos pudientes se están mudando para otros lados, porque aquí las barreras para hacer negocios lícitos son más borrascosas de las existentes para emprender los ilícitos.

Presidente Cortizo: En sus manos está dar el ejemplo e irradiarlo al resto de la Administración Pública. El gobernante debe estar consciente de que no le puede permitir deslices a sus parientes, amigos o copartidarios. Esos son los que se deben comportar mejor y sin tachas. De acuerdo con usted respecto a que, más importante que saber cómo ha llegado al puesto, es saber cómo saldrá, con la frente en alto. Y con las manos limpias.

ABOGADO