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07 de Aug de 2020

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Julio Yao Villalazopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Refutación al Consejo de Asuntos Hemisféricos de EEUU sobre la invasión a Panamá (I)

(Fragmento de la obra del autor: El Monopolio del Canal y la Invasión). 15 de julio de 2008.

Señores del Consejo de Asuntos Hemisféricos: Aprecio su informe sobre la invasión a Panamá de 1989: (Operación “Causa justa”: Un análisis histórico).

1. Uds. afirman: “En diciembre de 1989, el presidente George H. W. Bush decidió remover a la fuerza a Manuel Noriega de Panamá para que compareciera a juicio en Estados Unidos por tráfico de drogas y cargos conexos. A la intervención se le dio el nombre de “Operación Causa Justa”. La operación no solamente violó el derecho internacional, sino que desestabilizó a Panamá severamente – un efecto que el país siente hasta hoy”.

Julio Yao : La decisión de remover a Manuel Noriega se remonta a abril de 1986, cuando el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos determinó desestabilizar a Panamá para abrogar los Tratados Torrijos-Carter, mantener las fuerzas militares de Estados Unidos “bastante más allá del año 2000”, impedir que Japón controlara el Canal y perpetuar el control de Estados Unidos sobre la vía acuática. El nombre “Causa Justa” fue el último entre otros nombres, ya que la operación fue planificada cuidadosamente cuando Reagan, no Bush, estaba en el poder.

Panamá no fue desestabilizada con la invasión: fue destruída en todo sentido. La campaña de desestabilización, que incluía operaciones encubiertas y toda la parafernalia de la guerra psicológica, empezó el 10 de diciembre de 1985, cuando John Poindexter amenazó a Noriega por no doblegarse ante los intereses vitales y exigencias de Estados Unidos en la región.

2. Uds. afirman: “La decisión del presidente Bush de intervenir con fuerza militar en Panamá fue un resultado directo de la crisis creada por el ascenso de Noriega al poder…”.

Julio Yao: La decisión del presidente Bush de intervenir militarmente fue resultado directo del fracaso de Estados Unidos de derrocar a Noriega, luego de sanciones multilaterales de largo alcance (económicas, comerciales, diplomáticas, financieras, políticas). No era una crisis de Panamá: era una crisis de Estados Unidos, porque el gobierno de Estados Unidos creó un problema que no podía resolver. Por lo tanto, no es cierto que el ascenso de Noriega al poder creó la crisis: Noriega mismo, y por supuesto Panamá, fueron víctimas de la crisis de la política exterior de Estados Unidos cuando Washington decidió alcanzar objetivos estratégicos ilegítimos.

3. Uds. afirman: “A finales de los ochenta, la represión de tráfico transfronterizo se convirtió en centro focal de la guerra contra las drogas del presidente Reagan y, en consecuencia, el involucramiento de Panamá en el comercio de la droga se convirtió en la clave básica para las relaciones turbulentas para las dos naciones”.

Julio Yao: El involucramiento de Panamá y Noriega en el tráfico de droga nunca fue una causa seria de las “relaciones turbulentas”. Las relaciones se hicieron turbulentas cuando Noriega decidió no recibir órdenes de Poindexter y sus asistentes en el Consejo de Seguridad Nacional. Si hubiese sido obediente, fácilmente Noriega aún estaría en el poder en Panamá o en un exilio dorado.

4. Uds. afirman: “La caída en desgracia de Noriega estaba fundamentada en su condena en ausencia en 1988 por tráfico de drogas en una corte de Estados Unidos”.

Julio Yao: El apersonamiento de Noriega ante una corte de Estados Unidos fue una grave violación del derecho internacional, de la Constitución de Estados Unidos y de tratados internacionales sobre derechos humanos (el debido proceso). La nación estadounidense no debe sentirse orgullosa de esta comedia, aprobada por el Departamento de Estado, el cual también ilegalmente autorizó el congelamiento de activos públicos y privados de Panamá en Estados Unidos.

5. Uds. afirman: “Cuando el presidente George H.W. Bush tomó posesión en 1989, él heredó una situación ingobernable en Panamá mientras que Noriega se movía para consolidar el poder, habiendo amañado las elecciones presidenciales que acaban de concluir y transformado el gobierno en una dictadura de facto”.

Julio Yao: El presidente George H.W. Bush no heredó una situación ingobernable en Panamá: él ayudó a producir la “situación ingobernable en Panamá” desde cuando era director de la CIA, luego vicepresidente bajo Reagan y uno de los “amigos” de Noriega en Washington. Por otro lado, las elecciones presidenciales en Panamá nunca llegaron a una conclusión desde el punto de vista legal e institucional. El gobierno de Noriega no se convirtió en una dictadura de facto en mayo de 1989, porque el gobierno de Estados Unidos había proclamado a principios de 1988 que el “Régimen Noriega/Solís Palma” constituía una seria amenaza a la política exterior y los intereses vitales de Estados Unidos, y decidió no reconocer al gobierno presente y, en su lugar, trató de insuflar legitimidad al gobierno fantasma en el exilio de Eric Arturo Del Valle.

6. Uds. afirman: “después de las elecciones fraudulentas en Panamá y varias víctimas relacionadas con ellas, la administración Bush se vio forzada a considerar opciones militares”.

Julio Yao : Las únicas víctimas que yo recuerde (si mi memoria no me traiciona) se produjeron cuando fuerzas de Estados Unidos le dispararon y mataron a oficiales de la Policía panameña bajo jurisdicción panameña, mucho antes de la invasión, mediante provocaciones armadas. Uds. están tratando de justificar lo injustificable.

7. Uds. afirman: “El 16 de diciembre de 1989, Noriega castigó a Estados Unidos en su discurso de inauguración y afirmó que “las relaciones entre los dos países (estaban) ahora en un estado de guerra”.

Julio Yao: Noriega no “castigó” a Estados Unidos: él respondió a la agresión militar de Estados Unidos, la cual había empezado a principios de 1988 cuando las fuerzas de Estados Unidos, en violación de los tratados Torrijos-Carter y el derecho internacional, invadieron territorio panameño bajo jurisdicción panameña, utilizando bases militares en la Zona del Canal. Noriega jamás dijo que “las relaciones entre los dos países (estaban) ahora en un estado de guerra.” Él dijo (hasta donde recuerdo) que Panamá “está en un estado de guerra”, lo cual no significaba ni implicaba que Panamá le declarara la guerra a Estados Unidos. Continuará...

Analista Internacional y ex asesor de política exterior