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26 de Sep de 2020

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Miguel Antonio, el insurgente

Rafael Pérez Jaramillo, al estilo de Günter Grass en el extraordinario testimonio de “Pelando la cebolla”, refuta las mentiras institucionalizadas de la agria cebolla de la dictadura militar de Torrijos, Paredes y Noriega, y exuda palabras demasiado tiempo evitadas, con un sentido más profundo.

Rafael Pérez Jaramillo, al estilo de Günter Grass en el extraordinario testimonio de “Pelando la cebolla”, refuta las mentiras institucionalizadas de la agria cebolla de la dictadura militar de Torrijos, Paredes y Noriega, y exuda palabras demasiado tiempo evitadas, con un sentido más profundo.

El agitador de conciencias es igual de trascendente, como lo es el texto de Oscar Terán sobre el acto separatista de 1903. Rafael deja al descubierto, letra por letra, los poderes que ejercen la violencia homicida de un régimen totalitario.

Bernal es inquebrantable ante las palizas, amenazas e intentos criminales para acallarlo; es alguien que nunca se da por vencido. La palabra honesta y valiente de Miguel Antonio es la voz contestataria, así lo expresa Simón Bolívar: el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto.

La ácida cebolla del golpe militar “made in USA”, tiene muchas pieles que al pelarla revelan la verdad silenciada y las falsas biografías pasan al basurero de la historia.

Roberto Díaz Herrera, vive en el monstruo y le conoce las entrañas, él es parte de la infernal época. El 7 de junio de 1987, Díaz Herrera confiesa, cínicamente, ante la opinión pública: cómo hace el fraude en las elecciones de 1984 que elige a Nicolás Ardito Barletta; su palacete lo hace con el negociado de las visas a los cubanos; el Sha de Irán le regala 12 millones a Torrijos por su estadía en Panamá; cómo le torció el brazo a Nicky Barletta y lo obliga a renunciar; acusa a Papo Córdoba y Del Cid en el asesinato de Hugo Spadafora. Da detalles de los crímenes de Torrijos, Yito Barrantes, el padre Gallego, Edwin Eredio Amaya y muchos otros. Los negociados de los militares y el pacto secreto para mantenerse en el poder. Roberto se refiere a los cartuchos para sobornar a los dirigentes sindicales, gremiales y estudiantiles. La corrupción hace de Panamá, una sociedad amoral, grotesca y apocalíptica.

La deteriorada cebolla de los militares, con cada piel que cae, recuerda lo olvidado hace tiempo. El filo del cuchillo nos lleva a la Cruzada Civilista (creada el 9 de junio de 1987), epopeya ciudadana que al grito de “pito, paila y pañuelos blancos” se enfrenta a los Dóberman, perros asesinos de la dictadura de Noriega. KW Continente y Radio Mundial alientan la rebelión pacífica contra el poder real de los uniformados. La ciudadanía militante de José Dolores Moscote se toma las calles y plazas del país.

La ciudad de Panamá, se militariza, silencian a La Prensa, el repudio es nacional. La Calle 50, la Avenida de la Libertad, es el centro de las manifestaciones. Noriega quema La Mansión Danté. Lucho Gómez dirige el ataque al emblemático almacén.

El Viernes Negro (10 de julio de 1987) es la salvaje agresión contra los civilistas. El 27 de julio asaltan la casa de Roberto Díaz Herrera, el 4 de agosto allanan la Cámara de Comercio y la Apede. Bernal es agredido, otra vez, por los militares, los médicos del Hospital Paitilla lo salvan de la furia de Noriega, lo esconden en la morgue. El 6 de agosto se da la Gran concentración blanca, un verdadero plebiscito contra la dictadura militar.

Bernal aplica a una beca Fulbright para enseñar en los Estados Unidos, él solicita reprogramar el viaje, lo logra hasta cuando le llega el mensaje de Noriega: “la beca o la vida”. Desde Estados Unidos sigue con Alternativa, por fax circula en Panamá e internacionalmente. Bernal con comentarios mordaces ataca a la dictadura de Noriega.

Los Estados Unidos en julio de 1987 suspenden la ayuda militar y económica a Panamá, la presión interna ante los escándalos de Noriega provoca la drástica medida. La DEA y la CIA avalan a su “hombre en Panamá”, su otro Frankenstein.

La espada de Damocles, con las enmiendas del senador De Concini, amenazan con la intervención armada, el paraguas de Torrijos con el Pentágono está vigente. El 4 de febrero de 1988, Noriega es encausado por un Gran Jurado de Miami, se inician los idus de marzo para el dictador, el calvario le durará muchos años. El agitador de conciencias de Rafael Pérez Jaramillo es el recuento de ese período del General en el sombrío laberinto.

Delvalle destituye a Noriega el 25 de febrero de 1988. El que se va es Delvalle, el dictador nombra como presidente a Manuel Solís Palma. Los Batallones de la Dignidad de Colamarco se activan contra la ciudadanía militante. Las negociaciones de Washington para sacar a Noriega, fracasan. El PRD con los militares buscan una salida electoral. El pueblo responde: ni electorerismo ni militarismo, queremos civilismo. Las cuestiones de principios no se negocian.

Las denuncias de corrupción contra la dictadura aumentan, el Seguro Social es el botín de la cúpula militar como de los políticos y empresarios que los apoyan. El falso nacionalismo de Torrijos y Noriega es rechazado por los líderes civilistas: sin soberanía popular no puede haber soberanía nacional. Los Tratados canaleros de 1977 son un fraude. El Dr. Julio Linares es el autor más exhaustivo contra el Tratado de Neutralidad, la postura es vertical contra la dictadura del 11 de octubre de 1968.

Carlos Bolívar Pedreschi, ante un auditorio mexicano, afirma que Panamá es víctima de una conspiración internacional, signos ideológicos de distintos bandos apoyan la dictadura militar. Washington y Moscú, los árabes y los hebreos, países del Tercer Mundo, izquierdas y derechas caen en la trampa de la guerra psicológica creada por el Pentágono.

El antiyankismo es la cortina de humo de la dictadura castrense. Bernal con ironía se refiere a las turbas narcóticas de los batalloneros que llenan la ciudad de letreros que dicen: “No queremos gringos ni gringueros”. Noriega es una parodia, un teatro. Las turbas del dictador atacan el 10 de mayo de 1989 a Endara y Ford, los dos se salvan de ser asesinados. Noriega en septiembre de 1989 nombra a Francisco Rodríguez Poveda del PRD como nuevo presidente. Los mandatarios de a dedo se multiplican.

Bernal es directo con las filípicas que formula desde Alternativas: Panamá no puede ser tierra de criminales, de sátrapas, de serviles y mediocres.

El escenario está listo para el jaque mate de EUA, la invasión militar. Noriega y sus aliados son parte del atentado criminal contra la nación panameña. Se dan varios alzamientos contra Noriega. Moisés Giroldi fracasa y once militares son asesinados en octubre de 1989, el dictador proclama; “al indeciso palo, al enemigo plomo y al amigo plata”.

El 20 de diciembre, Estados Unidos invoca el Tratado de Neutralidad e invade a Panamá. Bernal es categórico: la dictadura de Torrijos abre las puertas de la intervención militar de Estados Unidos al poner a Panamá bajo el paraguas del Pentágono. Somos un protectorado del Imperio de Wall Street.

Miguel Antonio Bernal y Günter Grass son dos héroes del absurdo, al estilo de Alberto Camus; sobreviven a todas las adversidades y pelan con decoro, las cebollas de la indignidad.

Referencias bibliográficas: Grass, Günter. Pelando la cebolla / México: Santillana, 2007. 446 p. il.

Pérez Jaramillo, Rafael. El agitador de conciencias / Colombia: IPEI, 2019. 456 p.

Docente, historiador y escritor.