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19 de Sep de 2020

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Aram Cisneros Naylor

Columnistas

La esclusa digital

Hoy, el Canal puede servir al 95 % de la flota mundial, pero tal vez no será así siempre. . . Posiblemente un día en diciembre de 2029, Jiseok Soo, pausará su trabajo para almorzar.

Hoy, el Canal puede servir al 95 % de la flota mundial, pero tal vez no será así siempre... Posiblemente un día en diciembre de 2029, Jiseok Soo, pausará su trabajo para almorzar. Sería el inicio de una tarde helada del invierno coreano. Saboreará el kimchi preparado por su esposa y observará complacido el buque New Sunrise. El y 32 compañeros del astillero Daewoo Shipbuilding, habrán cumplido el encargo del naviero: un barco con tecnología que hará irrelevantes los ahorros del atajo que nuestro canal brinda.

Con materiales innovadores, lograrán pesos ultralivianos; igual que con los drones, el buque navegará operado remotamente; procesos robotizados reducirán los marinos al mínimo; combustible y propulsión verdes, lograrán eficiencia y ahorros.

En aquel momento, treinta años después de la reversión del Canal, ¿podría remediarse aquella escena imaginaria?

¡Claro! Si evitamos caer en la tentación de darnos palmaditas en la espalda por el buen desempeño de la ampliación. La nueva esclusa apenas cumplirá cuatro años en junio, los NeoPanamax constituyen el 22 % de los tránsitos, generando 52 % de los ingresos.

Dicha tentación puede ser disipada, teniendo una actitud de urgencia. ¿Cuál? El establecimiento de un sentido de largo plazo, fundamentado en el control de la gestión del agua. Sin eso no habrá negocio.

El éxito requiere prometer a los clientes lo que podemos cumplir. En el caso de nuestro canal, la promesa es que sus barcos pasarán completamente cargados y cumplirlo depende del calado.

Entre más carga lleva, más se hunde (cala) el barco. Cuando limitamos el calado debido al impacto de las lluvias y la erosión en el nivel de los lagos, afectamos la cantidad de mercancía a bordo. Nos perjudicamos todos.

Además, el tránsito de carga depende de aspectos que no controlamos. Por ejemplo, el comercio entre China y Europa, poco a poco, utilizará menos los mares y más las regiones, con carreteras y trenes.

También, la guerra comercial entre EUA y China, aumentará aranceles, subiendo los precios de las mercancías y disminuyendo los volúmenes en tránsito.

Adicionalmente, es estratégico incorporar el lago Bayano a la Cuenca Hidrográfica del Canal. Situado a unos cien kilómetros de nuestra ciudad, suministraría agua para que ACP cumpla su promesa hasta el fin del siglo XXI. Además, es una obra pública que generará empleos, dinamizará el consumo y desencadenará ventas de materiales e insumos.

A diferencia de la alternativa de río Indio, donde ACP tendría que negociar con 3000 propietarios, Bayano tiene solo uno: el Estado. Este tiene interés en que los aportes que le hace el Canal, se mantengan robustos.

¿Qué cosas sí podemos controlar? Lo principal es ser innovadores en nuestro modo de ver las cosas. Dejar a un lado el pensamiento lineal y adoptar uno circular. Aunque el pensamiento lineal crea orden y eficiencia, apegándose a modelos existentes, el pensamiento circular incluye todos los elementos para generar una solución multidimensional.

Si pensamos circularmente, no es descabellado concluir que el cuarto juego de esclusas podría ser digital, no físico.

¿Qué tal si damos un giro a la amenaza del futuro hipotético que describí? ¿Qué tal si, en lugar de excavaciones y concreto, pasamos los barcos repletos de carga, gracias a la adopción de tecnologías? Por ejemplo, peajes dinámicos minuto a minuto, basados en la demanda del momento.

¿Qué tal si Panamá lideriza el uso de Internet de la Naturaleza? (IoN, la frase acuñada por Nadine Galle, para referirse a la conservación del ambiente con inteligencia artificial geoespacial).

En esta gran visión, la UTP y la Senacyt, pueden jugar un rol formando recurso humano. Víctor Sánchez Urrutia, Ph.D, ya resumió el reto: “Lo que ocurre cuando los países no invierten en ciencia y tecnología, es que primero no pueden resolver sus problemas locales […] ni siquiera saben qué está pasando en el mundo”.

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