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11 de Jul de 2020

Columnistas

Colonización de las neuronas

Escuela, Iglesia, artes, instituciones, filosofías creacionistas o cientificistas, ahora con nuevos soportes como lo son la WEB y redes sociales, inducen modelos de conducta, dogmas, preceptos, guías, recetas, ideologías (...) con el fin de uniformar el pensamiento, sobre todo político.

Leo periódicos, oigo radio, veo televisión, me sumerjo en las redes, desmenuzo las opiniones de las mentes más lúcidas de nuestro tiempo, tanto las de mi país como del resto del mundo, y para mí es muy claro, como para muchos, que opinar, que es un derecho universal, está contaminado por la manipulación mediática.

Los seres humanos somos una vaina, tenemos la mala costumbre de opinar sobre cosas que no sabemos, creemos saber, sabemos a medias, o no sabremos nunca. Aún pensamos que nuestras opiniones son originales. Nos negamos a aceptar que pensamos como se nos enseñó a pensar. Que dejamos de ser individuos. Que somos masa.

La manida frase “la educación empieza por casa” es tan inobjetable como totalmente falsa porque los tutores de la familia nuclear, donde sin duda empieza la construcción del pensamiento, están indoctrinados de antemano por el sistema, de manera que toda opinión de los padres de familia está impregnada de la ideología que profesan, sea que la tengan asentada en la consciencia o subconsciencia.

Se me ocurre reflexionar de esta manera con la mente puesta en Suramérica, acuclillada hoy sobre bacinillas llenas, entre otras cosas, de pólvora. Tampoco dejo de pensar en las nubes de malos augurios que emponzoñan los cielos de Centroamérica y México. ¿Y, por qué no, de Estados Unidos?

Los medios tradicionales a través de los cuales nos enseñaban a opinar más que a pensar son, como se dice, hoy, en buen panameño, “chicha de piña”. De igual manera los viejos artilugios manipuladores de consciencia son juego de niños al lado de los más recientes utilizados por los poderes hegemónicos.

Escuela, Iglesia, artes, instituciones, filosofías creacionistas o cientificistas, ahora con nuevos soportes como lo son la WEB y redes sociales, inducen modelos de conducta, dogmas, preceptos, guías, recetas, ideologías, credos, o como se las quiera llamar, con el fin de uniformar el pensamiento, sobre todo político. CNN es ejemplo emblemático en el coloniaje de las neuronas de esta parte del mundo. ¡De ésta!

Estos poderes, tanto los del Centro como en la Periferia, colonizan nuestras neuronas. Hasta ahora han tenido éxito en construir visiones del mundo útiles a los ordenamientos sociales establecidos, del establishment que dicen, aunque sean objeto de críticas, y desencadenen conflictos “territorialistas”, de diversa índole, sangrientos en determinadas coyunturas.

No de balde Noam Chomsky afirma que “la manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica porque destruye cerebros”.

Pero todo ser humano que tenga la buena o la mala suerte de acceder a los artilugios mediáticos de última generación, aunque no entienda ni pío racionalmente, atrapado en las redes de los instintos y las emociones, inhabilitado para entender, percibe que algo malo pasa en el mundo.

De lo que no hay duda es que la humanidad vive un punto de inflexión. Se prevé un cambio de Era. Millones de seres humanos en distintos puntos del planeta protestan sin tener plena conciencia de que viven la crisis del fin del neoliberalismo.