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12 de Aug de 2020

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Se ha perdido la fe en las autoridades

Es lastimoso decirlo, pero la realidad es que nadie les hace caso a las autoridades. En días pasados tuve que salir de mi “quédate en casa” voluntario, por más de cuatro meses, para unos exámenes médicos.

Es lastimoso decirlo, pero la realidad es que nadie les hace caso a las autoridades. En días pasados tuve que salir de mi “quédate en casa” voluntario, por más de cuatro meses, para unos exámenes médicos. Lo que vi en el trayecto fue de espanto. La cantidad de vehículos circulando me hacía recordar muchos meses pasados. Había “tranques” por todos lados. Los días dedicados a las mujeres había más hombres y los días dedicados a los hombres había también muchas mujeres.

El ministro de Seguridad dio el número de violaciones a los toques de queda. Había hombres, mujeres y hasta menores de edad incumpliendo con las medidas del Minsa. Sus informes periódicos indican que las cifras van en un aumento preocupante.

El número de automóviles, de acuerdo con las televisoras, que se dirigen desde la capital hacia el interior de la República, que son varios cientos, violan, por supuesto, todas las disposiciones existentes de la cuarentena que ha establecido el Gobierno. Unos cuentan con el permiso adecuado porque trabajan en Panamá y duermen en Arraiján o La Chorrera. Sin embargo, existe un número plural de irresponsables que va el fin de semana, de cuarentena total, a pasear en las playas o en sus casas de campo. Estos últimos merecen una fuerte sanción.

Si cada individuo hace lo que quiere, vamos a caer muy pronto en una anarquía que perjudica a todos, menos a los comunistas que la buscan siempre.

No hay duda de que el presidente Cortizo y los funcionarios de salud han hecho todos los esfuerzos posibles por combatir con éxito la pandemia. Sin embargo, todas las políticas no han tenido el éxito deseado, sino que han fracasado frente a la COVID-19.

Muchas de las prácticas empleados por el Gobierno se basan en la esperanza de que los científicos descubran la milagrosa vacuna antes de fin de año.

El presidente Cortizo también espera el próximo año tener el presupuesto completo, sin tener en él los desastres económicos que heredó. De allí que debe tener mucho cuidado con cómo emplea los pocos recursos con que cuenta el país, para ser más justos en las ayudas que les da a los más necesitados y que las compras que hacen, sean muy transparentes, pues existe, y esto no se puede negar, que haya un malestar muy generalizado en las compras que ha hecho el Gobierno.

El virus COVID-19 no mira partidos, credos religiosos ni a ninguna persona en su acción destructiva.

Nuestra nueva política para los próximos cinco años tiene que lograr, entre otras cosas, la unidad de todos. Es la única manera de enfrentarnos al virus asesino y el presidente debe tenerlo como su prioridad. Tenemos que cambiar, pues, hasta ahora, solo hemos tenido desengaños. El dilema es muy difícil: COVID-19 o hambre. Tenemos que encontrar un camino medio.

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