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28 de Feb de 2021

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Aram Cisneros Naylor

Columnistas

Tercera presidencia de Obama

“[…] coordinemos interinstitucionalmente (Amcham, Cecomro, MICI, MIDA y MIRE), para que la tercera presidencia de Obama sea provechosa para […] los panameños”

Barack Obama vuelve a ser presidente. ¿Cómo es posible, si la Constitución de su país se lo impide? Lo logra a través de Biden, cuya filosofía, séquito y entramado es el de Obama. ¿Y qué relevancia tiene eso para Panamá y los panameños?

Voy a explicarlo y, tal como indica Marixa Lasso, “entender el pasado es más importante que nunca”. Repasemos dos historias fascinantes.

La primera ocurre en Filadelfia. En el invierno de 1775, hartos de la monarquía inglesa, los fundadores de Estados Unidos debatían sobre un nuevo modelo para el país que crearían meses después. Deseaban limitar la fuerza y duración del poder presidencial. Lo lograron, pues durante los siglos 18 y 19 pocos de sus presidentes intentaron más de una reelección.

Hubo una excepción de 1933 a 1945. En ese lapso Franklin Roosevelt fue electo cuatro veces. Lo justificó la necesidad de liderar a su país durante las extraordinarias condiciones de la Segunda Guerra Mundial. Poco después, en 1947, se aprobó la Vigésimo Segunda Enmienda a la Constitución estadounidense. Formalizó que los presidentes podrían reelegirse solo una vez.

La segunda historia ocurre en Londres, con Isaac Newton, noventa años antes de la fundación de Estados Unidos. En su libro titulado Principia, el científico enuncia su tercera ley. Dice: “cuando un objeto ejerce una fuerza sobre un segundo objeto, este ejerce una fuerza de igual magnitud y dirección, pero en sentido opuesto”. En otras palabras: todo golpe tiene su “pa'trás”, que es igual de fuerte.

Aunque la ley de Newton se refiere a las fuerzas de la física, Barack Obama la usa para explicar las fuerzas sociales. Por eso, refiriéndose a Trump, Obama dijo: “mi elección histórica en 2008, desató una ola de conmoción y divisionismo que le ayudó a ganar en 2016”.

Ahora, el fin de Trump provoca el regreso de Obama que, impedido por la Vigésima Segunda Enmienda a la Constitución, retorna, pero a través de Joe Biden.

Esto es importante en varios sentidos. Me enfocaré aquí solo en el Tratado de Promoción Comercial e Inversiones, TPC, suscrito con Estados Unidos. Octubre de 2020, marcó el octavo aniversario de su entrada en vigor. ¿Se han promovido el comercio y las inversiones?

Evaluemos la exportación de bienes a Estados Unidos. Las cifras están indicadas en millones de dólares anuales, promediadas y excluyen minerales. En 2004 y 2005, antes de negociar el tratado, vendíamos 415. Luego, entre 2006 y 2009 durante la negociación, revisión y ratificación, vendíamos 391. Posteriormente, de 2012 y hasta 2018 con el tratado ya en vigor, vendimos 138. En resumen, con tratado, vendemos un tercio de lo que vendíamos sin tratado. ¡Vergonzoso!

Evaluemos las inversiones que hemos atraído. Estas se han multiplicado dramáticamente. El TPC actúa como un imán para organizaciones gringas y de otros países. Generan aquí empleos y también el consumo adicional de bienes y servicios. La evidencia es la presencia de unas 160 empresas, establecidas en el marco de la Ley de Sedes de Empresas Multinacionales (SEM). En resumen, el TPC envió al mundo una atrayente señal de fortaleza y estabilidad que logró resultados. ¡Admirable!

Pero, volviendo al asunto de las exportaciones, ¿qué razones podrían explicar su caída? Enumeraré tres puntos para reflexión y acción.

Primero, debemos optimizar continuamente la productividad, volumen y calidad de lo que sembramos. Esto lo tiene bien estudiado Felipe Ariel Rodríguez y su Centro de Competitividad de la Región Occidental (Cecomro). Ya cuentan con hallazgos pertinentes a Chiriquí, Bocas del Toro y las comarcas.

En segundo lugar, Pro-Panamá, es nuestra agencia para la atracción de inversiones y la promoción de exportaciones. Está adscrita a Cancillería. Puede ser una herramienta que genere resultados concretos, solo si los embajadores y su equipo son entrenados para ser “vendedores” efectivos de frutas y legumbres panameñas.

En tercer lugar, Intelcom, es la oficina de Inteligencia Comercial. Pertenece al Ministerio de Comercio. Puede ser una herramienta que genere resultados concretos, solo si la data que produce es compartida intensa y docentemente con los agricultores y con los emprendedores agropecuarios.

Quisiera terminar comentando sobre mi visión global. Miremos a Europa. Estados Unidos ya no es el principal destino de los alimentos que exportamos. Ahora es Rotterdam. Esa garita holandesa, permite acceder a 752 millones de potenciales compradores europeos.

Miremos también hacia Asia. Es necesario evaluar el frenazo que Estados Unidos exigió a Cortizo, respecto a nuestro acercamiento a China desde 2017. La complacencia con la que nuestro presidente cedió a la exigencia será objeto de otro artículo.

Propongo que coordinemos interinstitucionalmente (Amcham, Cecomro, MICI, MIDA y MIRE), para que la tercera presidencia de Obama sea provechosa para las agroexportaciones, los empleos y el bienestar de los panameños.

Analista