28 de Sep de 2021

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

La variante Delta y la tercera ola de COVID-19

“Evitemos el exceso de confianza y el triunfalismo anticipado. La epidemia de COVID-19 está fuera control en el país, nos encontramos en plena tercera ola de la enfermedad y no hemos descartado que la variante Delta sea la causante”

Luego de un año y cuatro meses de estar intentando controlar la epidemia de COVID-19 en el territorio nacional, nuestro país, al igual que muchos otros, enfrenta una nueva ola de la enfermedad. La diferencia de este repunte, que para nosotros es una tercera ola, es que, el virus que causó las olas anteriores no es el mismo que nos afecta desde hace semanas. Este virus está repotenciado, y aprovechando la insuficiente inmunidad comunitaria ha ido brincando de una persona a otra, fortaleciéndose en cada salto, para hacerse más transmisible y resistente.

En ese contexto, le dedico este artículo a compartir información sobre el comportamiento de esta variante, a la vez que los invito a recuperar la disciplina ciudadana necesaria para protegernos de este virus. Evitemos el exceso de confianza y el triunfalismo anticipado. La epidemia de COVID-19 está fuera control en el país, nos encontramos en plena tercera ola de la enfermedad y no hemos descartado que la variante Delta sea la causante.

Para comenzar subrayo que, como consecuencia de esta evolución natural de los virus, ahora tenemos cuatro variantes del virus circulando en el territorio, todas son más agresivas y potencialmente más letales, y no sería nada raro que, la variante Delta (B.1.617.2), identificada en la India en octubre de 2020, considerada con 64 % más de posibilidades de transmisión que las demás; se esté haciendo dominante y responsable del aumento de casos que presentamos.

En este contexto, la posibilidad de que esta variante esté circulando por el territorio nacional y sea parte de la tercera ola que enfrentamos, parece sugerirla el hecho de que, por ocho semanas consecutivas mantenemos un aumento sostenido de los casos reportados de COVID-19; pasando de un promedio de 577.6 casos por millón de habitantes la semana que terminó el sábado 8 mayo, a 1603.0 la semana pasada, lo que significa casi el triple de los casos semanales. Adicionalmente, el promedio de defunciones aumentó a 10.7 la misma semana, y las hospitalizaciones, tanto en salas como en cuidados intensivos, comienzan a mostrar una preocupante tendencia al aumento. Además, es más probable que Delta sea capaz de causar más enfermedades graves y hospitalizaciones que las otras variantes.

Y es que, la variante Delta se ha extendido rápidamente y ahora, de acuerdo con la prestigiosa revista científica Science, parece que va a arrasar el mundo en lo que podría ser una nueva ola devastadora. En el Reino Unido, por ejemplo, Delta ya representa más del 90 % de todas las infecciones; ha vuelto a aumentar el número de casos de COVID-19 después de una caída importante, y llevó al Gobierno, la semana pasada, a posponer la etapa final de su plan de reapertura.

Por otro lado, recientemente, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, advirtió que, la variante Delta puede representar el 90 % de todos los casos de COVID-19 en la Unión Europea a fines de agosto”, agregando que, es muy probable que la variante Delta circule ampliamente durante el verano, particularmente entre las personas más jóvenes que no son el objetivo de la vacunación.

Por su parte la OMS subraya la necesidad de investigación para comprender por qué Delta se propaga mucho más rápido que las otras tres variantes de interés, si es más peligroso de otras maneras y cómo su patrón único de mutaciones, que causa cambios sutiles en sus proteínas, puede causar estragos. La llegada de Delta también ha llamado la atención sobre el potencial del SARS-CoV-2 para evolucionar y adaptarse en los meses y años venideros, incluso haciéndose capaz de frustrar la inmunidad que confieren las vacunas.

Por el momento, agrega la OMS, Delta es una amenaza particular para los países más pobres con poco o ningún acceso a las vacunas, pero ¿qué sucederá cuando Delta se introduzca en África?, podría terminar con brotes explosivos. A esto le agrego yo, ¿qué sucedería en nuestro país si esta variante empieza a circular en los corregimientos más pobres de nuestro territorio? Aquí también puede causar brotes explosivos.

La buena noticia, si es que hay alguna, la ofrece la misma OMS al señalar que, para reducir la transmisión del virus, las medidas tradicionales de salud pública que conocemos siguen siendo fundamentales para frenar la propagación del SARS-CoV-2, incluidas todas las variantes que evolucionan. La evidencia de varios países con transmisión extensa del virus ha indicado que estas medidas han sido efectivas para reducir la incidencia de casos de COVID-19, lo que ha llevado a una reducción en las hospitalizaciones y muertes entre los pacientes afectados.

Al final, parece claro entonces que, siendo Panamá un puente obligado para el paso de viajeros de todas latitudes, sea especialmente vulnerable a la entrada y circulación de esta variante y cualquiera de las demás. Pero no se trata de cerrarnos al mundo, se trata de recuperar la disciplina ciudadana para cuidarnos, fortalecer el quehacer institucional para la vigilancia y secuenciación y, muy en especial, de redoblar el ya intenso programa de vacunación que estamos desarrollando contra la COVID-19.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).