28 de Nov de 2021

Columnistas

Foro Social Panamá II: ¿minería metálica o la vida?

“[…] el Foro Social Panamá habló claro: rechazar las concesiones de explotación de minas metálicas […] y que la sociedad civil patriota, organizada prepare el camino para refundar el Estado nacional”

El fin de semana último, se efectuó la segunda versión anual del Foro Social Panamá, auspiciado por una variedad de organizaciones populares y la Universidad de Panamá, abordando el eje temático “Minería, ambiente y desarrollo social”. En el mismo se destacó el aporte de expertos internacionales de Perú y El Salvador, quienes nos compartieron una imagen empírica de lo que sucede cuando el extractivismo minero se posesiona de vastos territorios que explota, en lo que atañe al ambiente y el desarrollo humano, incluido aquí con evidencias empíricas abundantes, los perjuicios sobre la salud de moradores a kilómetros de distancia de las propias minas.

Los conferencistas nacionales, abordaron esta temática desde los imaginarios nacionales con suma solvencia. Nos referimos al biólogo del Centro Regional Universitario de Veraguas, profesor Evidelio Adamés, quien mostró las consecuencias observadas por él en experiencias mineras metálicas, en el país. El economista, profesor Juan Jované, demostró con la articulación de experiencias internacionales y razonamientos teóricos sobre el desarrollo social, la no pertinencia de la actividad megaminera metálica en nuestro país. Desarrollo humano, ambientalmente sostenible y esta última, se revelan como absolutamente excluyentes.

El presidente de la Sociedad panameña de Salud Pública, el Dr. Carlos Gálvez, ilustró las consecuencias en la salud de la población humana que ya comienzan a observarse en Panamá y que hay múltiples evidencias en otros países, de los materiales y procesos empleados en la menciona actividad. Razón por la cual su gremio muestra su más enconado rechazo a basar el crecimiento económico -además, aprovechado solo por unos pocos- en la minería metálica.

Guillermo Castro, instó a traer al debate cómo transitar de una minería metálica que ya está en la vida del país abriéndose paso, hacia actividades de una economía verde -más sana que aquella- que representen opciones alternativas a los que ya están involucrados y seguirán adicionándose a ser parte de esta clase de explotación, sin duda, perniciosa para nuestra sociedad, pero, sobre todo, bajo condiciones en las que estamos sometidos por las poderosas transnacionales, por un Estado que no posee instituciones destinadas a la protección ambiental y social y con un Gobierno que es complaciente con este modelo de economía y Estado.

He aquí pues, el quid de este asunto: el modelo económico social, vuelto a poner en escena con toda su esencia, gracias a la invasión norteamericana, en cuanto que permitió que asumiera el poder un sujeto social acrítico, preocupado más por engrosar sus riquezas personales y familiares que por llevar adelante una estrategia que redunde en beneficios para toda la sociedad panameña y la base ambiental de esta.

Es decir, mientras el modelo de subdesarrollo que caracteriza la economía y el Estado panameño se siga reproduciendo, el esfuerzo por enfrentar proyectos de enclaves, como los de las poderosas mineras que están en el norte de Coclé y el occidente de Colón, será estéril o, al menos, solo obtendrá algunos logros pírricos, desde el punto de vista del desarrollo sostenible de nuestro país.

Ergo, no se trata de enfrentar a la minería sin más, sino de enfrentar al modelo de subdesarrollo económicosocial, orientado por un Estado antidemocrático, antinacional y, a fin de cuentas, anti vida humana. Porque la destrucción de la base ambiental, natural, en la que incurren estas corporaciones mineras metálicas con la devastación de amplias superficies de bosques, no es otra cosa que vulnerar el derecho a la vida de las poblaciones. Porque ni siquiera consultar a las centenas de comunidades afectadas en ese “nuevo distrito minero” no es otra cosa que hacer del régimen democrático un mero disfraz creíble para los incautos que no reconocen el autoritarismo del Estado y de quienes fungen como sus autoridades.

Así, estos intereses -y potencial enriquecimiento- son de tal magnitud que estas corporaciones financiero-mineras ejercen gran influencia sobre los Gobiernos; financian presidentes y vicepresidentes. Se aprovechan del carácter antinacional y antipopular del Estado con sus normas e instituciones endebles. Solo basta que sus candidatos, apoyados durante y luego de las elecciones, se conviertan en garantes del mantenimiento de ese carácter del Estado y no se le ocurra trastocarlo, tal cual como ocurre con posterioridad a la invasión de 1989.

De allí que el Foro Social Panamá habló claro: rechazar las concesiones de explotación de minas metálicas -no solo Minera Panamá- y que la sociedad civil patriota, organizada prepare el camino para refundar el Estado nacional.

Sociólogo y docente de la UP.

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