03 de Dic de 2021

Columnistas

Reformas, gobernanza y democracia

“La airada repulsa popular demuestra la creciente toma de conciencia ciudadana, que debe ser atendida antes de dar pasos en cuanto a disposiciones que afecten la vida y actuaciones en democracia”

La sorpresa, y ases escondidos bajo las mangas, son esquemas que suelen utilizar algunos políticos cuando carecen del dominio de la retórica para exponer criterios y buscar el apoyo de sus masas electorales. En el país pareciera que es una tendencia histórica en las normales luchas por el poder. Recientemente, se han visto prácticas que lo confirman y que generan mantos de inconformidad, insatisfacción y, sobre todo, pesimismo en las esferas públicas.

Como es usual, después de cada periodo de elecciones, se conforma una comisión que analiza los aspectos legales y de forma en los sufragios, con la finalidad de procesar todo lo actuado para ajustar, enmendar y formular nuevos artículos a los reglamentos que conduzcan hacia la actualización normativa.

El resultado de este proceso en que actúan representantes de los partidos políticos, de candidatos independientes y otros sectores, se nutre de los enfoques y la experiencia de distintas fuerzas, que se conjugan en nuevas medidas que tienden a modernizar los siguientes comicios.

Una vez concluida esta fase, se hace llegar a la Asamblea Nacional el conjunto de las conclusiones, que se convierte en materia prima para las nuevas disposiciones. A través de debates, intervenciones de la sociedad civil organizada y particulares, se perfecciona la ley, que surgirá como resultado para regular el futuro y dar el salto cualitativo que requiere el sistema democrático.

Eso ocurrió recientemente. Pero al llegar el documento respectivo y empezar los pasos de la discusión parlamentaria, aparecieron extraños artículos que no estaban consignados en la propuesta original. Al finalizar la etapa inicial, se había armado otro esqueleto de excerta. A partir de esta coyuntura empezaron las inquietudes y, diversos grupos reaccionaron, porque se sintieron defraudados.

Hubo manifestaciones, actos de protesta y la desaprobación generalizada hacia el procedimiento seguido en el ámbito de los diputados. El malestar creció porque se repitieron procedimientos fuera de la lógica y que se han dado en el pasado con otras normas en estudio. La reforma constitucional fue uno de esos casos. Es como si dos entes revisaran un texto y utilizaran diferentes formatos de análisis.

"Lo paradójico es que tanto en la Comisión Nacional de Reformas Electorales como en el equipo de la Asamblea que somete a discusión la propuesta, participan designados por los colectivos partidarios"

Lo paradójico es que tanto en la Comisión Nacional de Reformas Electorales como en el equipo de la Asamblea que somete a discusión la propuesta, participan designados por los colectivos partidarios. Pareciera que se trata de un monstruo bicéfalo que, con cada cerebro, actúa por cuenta propia y los pensamientos están divorciados en su contenido. Los resultados demuestran una incongruencia frente a la realidad panameña.

La población ha respondido de manera inmediata y masiva porque desconoce el tipo de cambios efectuados y es celosa con las alteraciones que afectan el espíritu reglamentario, una vez tramitado en el Palacio Justo Arosemena y enviado al despacho presidencial para su sanción el proyecto de ley.

En algún momento se opacó el ambiente y los interesados dejaron saber cuál es el perfil final del instrumento que regulará las próximas elecciones. Las protestas demuestran que hay una gobernanza que tiene la capacidad de responder críticamente ante los actos institucionales, cuando estos evitan la transparencia informativa y el clima a su alrededor se torna rocambolesco.

Equivocarse políticamente implica actuar sin predeterminar las consecuencias de los pasos que se siguen. El error se acrecienta cuando las tecnologías brindan herramientas para medir con exactitud la forma como, hipotéticamente, actuaría una masa en función de determinados hechos o tendencias. Poca evaluación se hace en el estadio social local para conocer, con exactitud, qué tipo de pinzas se requieren para alcanzar consensos.

La airada repulsa popular demuestra la creciente toma de conciencia ciudadana, que debe ser atendida antes de dar pasos en cuanto a disposiciones que afecten la vida y actuaciones en democracia. Un gran compromiso debe surgir de esas mesas de diálogo para dar profundidad a esta época de bicentenario. No perdamos el tiempo.

Periodista

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