• 01/01/2022 00:00

Auditoría de salud para iniciar el 2023

Cada año y durante las primeras semanas de enero, muchas personas se proponen cambiar sus hábitos alimenticios con la excusa de mejorar su salud o rebajar de peso.

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Cada año y durante las primeras semanas de enero, muchas personas se proponen cambiar sus hábitos alimenticios con la excusa de mejorar su salud o rebajar de peso. Pero a menudo esta experiencia resulta ser desagradable y desmoralizadora. Y no tiene porqué serlo. 

Después de todo, la idea de mejorar los hábitos alimenticios no es una mala idea. Durante las semanas previas de Navidad y Año Nuevo comemos en abundancia y muchas veces enormes porciones de comida altamente procesada. Además, durante todos los días del año nos toca ver anuncios publicitarios que nos dicen que seremos felices si tomamos más sodas y bebemos más alcohol. En realidad, si no nos detenemos a pensar en lo que comemos, probablemente terminemos con libras de más, por decir lo menos. 

Por eso, el inicio del año es un momento propicio para evaluar los patrones de alimentación y tratar de modificar algunos. Y aquí quisiera compartir un par de consejos para que cualquier interesado haga algo similar. Lo fundamental es saber que no hay ningún misterio sobre cómo comer mejor. Una dieta saludable gira principalmente en torno a alimentos no procesados, tales como verduras, frutas, nueces, frijoles, cereales integrales, pescado y algo de carne. Obviamente, todos comemos alimentos procesados de vez en cuando, muchos de los cuales son muy sabrosos pero están llenos de sustancias artificiales que al leer sus etiquetas suenan más a clase de química orgánica que de nutrición, además que contienen más calorías por porción que los alimentos frescos son procesar. 

Por eso, si el objetivo es mejorar la salud o perder peso, como es el deseo de muchos en el mes de enero, las calorías y el ejercicio siguen siendo las dos palancas cruciales. Los criterios tradicionales de termodinámica y los conceptos básicos de bioquímica siguen vigentes: aunque la velocidad con que las calorías se queman es diferente para cada persona, tal como lo demostró Ju Young Kim en The Journal of Obesity and Metabolic Syndrome, “reducir la cantidad diaria de calorías es el factor más importante para perder peso, especialmente para las personas con sobrepeso”. 

La cuestión clave entonces es encontrar una forma sostenible de comer sano, tanto en calidad como en cantidad. Muy pocas resoluciones de Año Nuevo son sostenibles. Incluso pueden ser hasta contraproducentes, al dejar a las personas con la impresión errónea de que el progreso es imposible. Para Tara Parker-Pope y Traci Mann, científicas del laboratorio de salud y alimentación de la Universidad de Minnesota, “una dieta es una forma desagradable y de corta duración de tratar de perder peso”. 

Entonces, ¿cuál es el mejor enfoque para realizar una evaluación de los hábitos alimentarios y hacer una auditoría nutricional de Año Nuevo? Lo primero, recuerde la alegría de comer una buena comida. A todos nos gustan las papas fritas, tal vez más cuando llevan sal y ketchup. Pero realmente no satisfacen tanto como una buena ensalada verde con aguacate o un plato de garbanzos condimentados con un refrito de cebolla y ajo. Recuerde el secreto de la llamada dieta mediterránea, que no solamente hay que comer mejor sino también sentirse bien. Por eso, cuando quiero entrar en modo salud y mi cuerpo me pide desinflamar un poco, simplemente tomo jugos naturales de Life Blends durante uno o dos días, bajo el tamaño de las porciones de las comidas por una semana y restrinjo la ingesta de helados y postres azucarados. 

Un esfuerzo enfocado para comer mejor no tiene por qué dejarlo malhumorado o hambriento. Al solo eliminar las sodas de su dieta, especialmente las sodas regulares altamente azucaradas, buenas cosas suceden en su vida. También, eliminar la comida chatarra, especialmente las de restaurantes auto-rápidos, ayuda a ponerlo en actitud positiva con respecto a comer saludablemente. Yo puedo señalar, sin temor a equivocarme, que solamente con esas dos acciones, usted podrá desarrollar con el tiempo una serie de hábitos que lo impulsará a comer más sano, sobre todo cuando esté aburrido, enojado, estresado y cansado. 

Sabemos que este esfuerzo no es fácil. Y especialmente cuando usted está sentado en el sofá de su casa, al frente del televisor, y mira uno de esos disparadores publicitarios de comida chatarra que están allí diseñados precisamente para seducirlo y descarrilar cualquier intento por mejorar su alimentación. Por tanto, sabiendo que somos impotentes, es con más razón que necesitamos tener siempre disponible suficiente alimentos saludables, siempre a mano, como frutas, tés de hierbas, nueces y semillas, o incluso kombuchas para cuando el estómago gruña y los fantasmas llaman para llenar la panza. La idea es crear hábitos que nos permitan comer saludablemente y hacer caso omiso "cuando los tigres quieren llenar el tanque".

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