• 11/08/2019 02:00

Caída y auge de publicar libros

Para empezar, no hay economías de escala en el negocio de la publicación de libros. Cuanto más grande es la empresa editora, más caro y difícil se vuelve todo.  

La publicación de libros solo se puede hacer a mano, un libro a la vez, como cualquier trabajo personalizado, aunque con respecto a los escritores, los editores son simples ayudantes o parteras. Los métodos industriales entran en juego solo al final, cuando el manuscrito es editado y enviado a la impresora. Pero incluso en esta etapa, los libros se individualizan de innumerables maneras. ¿Tendrá ilustraciones? ¿Blanco y negro o color? ¿Papel blanco o blanquecino, y de qué peso o grosor?

Aunque la publicación de libros depende de las ganancias, como todas las empresas, y el balance general eventualmente juzga cada decisión, el sueño del éxito no es, o no debería ser, lo que atrae a la mayoría de las personas a este trabajo altamente especulativo y poco rentable. El negocio de publicar un libro es una industria artesanal cuyas ventas globales en 2015 alcanzaron aproximadamente dieciocho mil millones de dólares, el precio de seis submarinos nucleares o tres veces el costo de la ampliación del Canal de Panamá. Por lo general, lo que atrae a este peculiar oficio es un impulso que se ha convertido para quienes les gusta escribir en punto crítico de sus vidas, más convincente que cualquier otra cosa, incluido el dinero.

Recientemente, sin embargo, la publicación de libros ha atraído a una serie de inversores profesionales con el nuevo paradigma de las plataformas digitales de eBay y Amazon. También, conglomerados de entretenimiento como Paramount y Universal han comprado casas editoriales no solo con fines de lucro, sino con la teoría cuestionable de que la publicación de libros puede beneficiar a sus otros negocios, como películas y televisión. Mientras tanto, las ganancias en la industria de libros continúan dependiendo de los caprichos de los escritores y los gustos impredecibles de los lectores.

Para empezar, no hay economías de escala en el negocio de la publicación de libros. Cuanto más grande es la empresa editora, más caro y difícil se vuelve todo. El trabajo real de preparar un manuscrito para su publicación implica en primer lugar editar, diseñar y planificar su producción, distribución y promoción, lo cual casi siempre es responsabilidad de un editor trabajando con su autor. El trabajo requiere la ayuda de varios especialistas, como creativos, diseñadores, publicistas, expertos en marketing, contadores, compradores de papel, etc. Pero estos especialistas no necesitan ser contratados por una sola empresa y, en el caso de pequeñas editoriales o de autores como nosotros cuando en 2002 publicamos el libro ‘Libre Mercado: Mito o Realidad', cualquiera de estos servicios puede contratarse de forma independiente.

El costo de los departamentos de ventas, producción, contabilidad y otros servicios con su tendencia a expandirse siempre ha sido una carga para las ganancias de los editores, especialmente en las grandes editoriales donde estas funciones tienden, como en todas las burocracias, a ser elaboradas y autónomas. A veces es desalentador pensar en la cantidad de personal de apoyo dentro de una empresa editorial cuyas vidas dependen de la inspiración impredecible de este o aquel escritor o de las misteriosas llegadas y salidas de modas y reputaciones de autores. Los editores deben controlar sus costos y otros gastos o arriesgar su capital, incluso con autores que son de los más vendidos.

El modelo que mantuvo este negocio en el pasado fue el continuo crecimiento de las cadenas de librerías. A medida que agregaban nuevos puntos de venta año tras año y expandían el mercado para los autores más vendidos, lo que podría haber parecido una garantía razonable cuando se firmó el contrato a menudo resultaba ser una inversión inteligente cuando se vendían más copias a través de una cadena en expansión. Pero una vez las cadenas comenzaron a alcanzar los límites de su crecimiento a finales de los 90, las ventas comenzaron a bajar. Y hoy día las cadenas han sido totalmente reemplazadas por las plataformas digitales y que contratan directamente con las casas editoriales.

Si bien Amazon y eBay representan un cambio cuántico en la publicación de libros, los pasos prácticos para escribir y crear un libro siguen siendo los mismos. Y aunque el mercado está claramente identificado, las oportunidades para escritores, lectores y editores parecen cada vez más grandes. La rapidez y el grado en que estas oportunidades se pueden realizar es, por supuesto, otra pregunta.

Mientras tanto, disfrutemos de la Feria del Libro y ojalá podamos todos identificarnos con las fortalezas, experiencias y esperanzas de esta fabulosa industria.

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