• 14/12/2021 00:00

La Casa Museo del Campesino Tableño

“[…] el Ministerio de Cultura, la Alcaldía de Las Tablas y los diputados santeños, deben apoyar la sostenibilidad de la Casa Museo del Campesino Tableño […]”

La mejor definición que hemos encontrado del vocablo “museo” es: un museo (del latín, “museum”) es una institución pública o privada, permanente, con o sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y de su desarrollo y abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica o exhibe, con propósitos de estudio y educación, colecciones de arte y científicas, entre otros, siempre con un valor cultural, según el Consejo Internacional de Museos (ICOM). La ciencia que los estudia se denomina museología, la técnica de su gestión, museografía y la administración de estos, museonomía.

Manuel Córdoba Regalado, descendiente de los Córdoba de Loma Bonita (por vía paterna) y por la vía materna, de los Regalado González de Santa Marta (su tatarabuelo era hermano de María de la Concepción González, matriarca de los González de la Tiza); todos pueblos pertenecientes al distrito de Las Tablas, provincia de Los Santos, es el gestor, autor, fundador, artífice y dueño de la Casa Museo del Campesino Tableño, ubicada en el corregimiento de Santa Marta, vía al río Pilón.

Manuel Córdoba Regalado realizó sus estudios primarios en la escuela Modelo Presidente Porras, los secundarios, en el colegio Manuel María Tejada Roca, donde obtuvo el título de bachiller en Letras y, en la Universidad de Panamá, centro regional de Los Santos, recibió su Licenciatura en Educación, con énfasis en primaria; mejoranero y violinista.

Desde niño se sintió envuelto en los brazos de la tradición. Cada hecho folclórico lo enamoraba, convirtiéndolo en un cultivador y defensor de nuestra identidad y sentido de patria, del hombre tableño, del panameño que ama lo suyo.

Refiere, con orgullo y satisfacción, que han sido cuatro sus maestros, que son -para él- como las cuatro horquetas de macano que sostienen el esqueleto o cajón de la casa de quincha: “Ellos son mi papá-abuelo, Manuel Regalado, quien me crio y sin tener formación académica, me inculcó, que lo más valioso del hombre es su palabra; además, que luchara por mis ideales, sin rendirme.

- El Maestro Uribe “YIBE” González, quien me enseñó a tocar el violín, a construirlos, a repararlos y mucho sobre carpintería.

- El Maestro Gabriel Villarreal de León, mi maestro de la mejorana y me endilgó otros ámbitos folclóricos y de la vida.

- Y Bolívar Antonio De Gracia González, quien me orientó respecto a la historia y las manifestaciones folclóricas de la región de Las Tablas”.

Luego de la primera conversación sostenida con el folclorista Bolívar De Gracia, al año siguiente, estaba al frente de la Casa de la Tradición, ubicada en el corregimiento de La Tiza, como su director. De Gracia González, hizo lo imposible para que se le nombrara maestro por parte del INAC, pero apenas iniciaba su carrera en educación, contaba con 20 años y no ostentaba ningún título que lo acreditara como músico, aun así, fue nombrado maestro y director de la Casa de la Tradición, “ad honorem”. Sus alumnos recogían cinco reales, de vez en cuando, para dárselos como salario.

La Casa Museo del Campesino Tableño, es un sueño de su niñez, quería tener una casa embarrada con portales a la redonda, que fuera como las de los “González viejos”, para que nacionales y foráneos apreciaran en su justa dimensión, cómo eran las casas auténticas de nuestra región.

Con sacrificios económicos, a los 26 años, en un terrenito de 811 metros cuadrados, obsequiado por su “papa-abuelo”, él mismo “paró” una casa, cuya madera y tejas compró en El Carate; eran partes de una casa vieja centenaria. Como maestro carpintero, con dos ayudantes, en 20 días, tenía lista la estructura para enjaular y embarrar. “Aseguraban que la casa se caía con el peso del barro, pero no fue así”.

Recuerda que, para la obra, contó con el apoyo decidido de familiares y amigos, lo cual fue determinante para lograr su objetivo. Su papa-abuelo, obsequió la vaca para la junta, corrió con otros gastos. Un primo proporcionó la tierra, otros aportaron quintales de arroz y maíz para la comida y un vecino aportó las cañazas para el enjaule.Recalcó, “no gasté ni un real en bebidas” … “porque los participantes se encargaron de ello”. Y con mucha emoción afirmó: “No me alcanzará la vida para agradecerle a todos los que me ayudaron, a los campesinos de esta región, que a las 12:00 mediodía, hicieron posible que se paseara la bandera, porque … ¡la casa estaba lista!”. Recuerda con nostalgia el 11 y 12 de marzo de 2016, la víspera y la junta de la Casa Museo del Campesino Tableño.

Manuel refiere que su obra, el museo, se sostiene de su propio pecunio y una que otra visita turística o sesión fotográfica, además de lo recibido por la confección de cutarras tradicionales. Nunca recibió ni ha recibido el apoyo del hoy desaparecido INAC ni del Ministerio de Educación.

Opino que el Ministerio de Cultura, la Alcaldía de Las Tablas y los diputados santeños, deben apoyar la sostenibilidad de la Casa Museo del Campesino Tableño; obra de un hombre joven y acucioso, quien desarrolla de manera decidida y constante, un proyecto vitrina de la auténtica tradición tableña, sin aspiraciones económicas más allá de la sostenibilidad de este y enaltecer las verdaderas raíces, costumbres, tradiciones e idiosincrasia, demostrando con ello, que Las Tablas es mucho más que un majestuoso carnaval. Manuel Córdoba sigue trabajando en el campo, donde es muy feliz, proyecta estudiar música y una licenciatura en folclor.

Escritor, folclorista, compositor.
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