• 21/07/2022 00:00

El cerebro humano y la inclusión educativa

El cerebro es el órgano más complejo e imprescindible de los seres humanos. Su estructura, funcionamiento y sus reacciones constituyen a lo largo de la historia, especialmente en el último siglo, objetos de investigación singulares.

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El cerebro es el órgano más complejo e imprescindible de los seres humanos. Su estructura, funcionamiento y sus reacciones constituyen a lo largo de la historia, especialmente en el último siglo, objetos de investigación singulares. El comportamiento individual y social de las personas, depende esencialmente del cerebro, su constitución morfológica, su aprendizaje, la cultura en la que se desenvuelve, los rasgos genéticos que las distinguen, así como de las condiciones en las que crezca y se desarrolle.

La neurociencia, estudia las manifestaciones de las neuronas, su composición, así como la forma como se entrelazan a otras neuronas mediante las dendritas, los axones y las sinapsis, que son parte de una amplia ramificación que asegura que el cerebro aun cuando está organizado por hemisferios y otros compartimentos, pueda estar interconectado como un todo orgánico. La neurociencia cognitiva es una ciencia relativamente nueva que aspira conocer la masa neuronal en sus dimensiones físicas, conscientes, emocionales, conflictivas, así como las patologías que les afectan.

Esta estructura determina los aprendizajes que logre la niñez en la primera infancia (menor de 5 años), la niñez de escolaridad primaria (6-11 años), la adolescencia y juventud (12-25 años) que, con su plasticidad, pueden lograr alcanzar hasta las personas adultas mayores. Los estudios de la neurociencia han demostrado, así mismo que, los estímulos del ambiente hacen posible la creación de algunos genes y la desaparición de otros, mostrando de esa manera la plasticidad extraordinaria de este órgano. Este proceso se conoce en las ciencias como neurogénesis.

Con frecuencia se generan más células cerebrales de las que se necesitan, solo sobreviven las que logran conectarse activamente con otras neuronas. Esta plasticidad del cerebro y su capacidad para adaptarse frecuentemente a su entorno cambiante, depende de cuánto se utiliza. Igualmente, se expresa que, los estudios sistemáticos en la escuela, también tienen una edad en la que son más efectivos que hacerlo anticipadamente (Por ejemplo, cursar el primer grado o aprender otras lenguas).

La psicología cognitiva aporta una contribución muy importante en el análisis de las circunstancias en las que es más conveniente el inicio y el progreso de los estudiantes en la escuela. Recordemos que aquí también tiene sentido las diferencias individuales, y muchos aspectos pueden acoplarse para lograr esta finalidad. Hay quienes expresan que, si los fisioterapeutas pueden mejorar nuestros movimientos de piernas y brazos, también los buenos docentes pueden lograr lo mismo en el aula de clases con el cerebro de sus estudiantes.

El cerebro de una persona adulta pesa aproximadamente 1.4 Kg y contiene alrededor de cien millones de neuronas diferentes. Cuando se ramifican estas neuronas pueden llegar a alcanzar 100 mil millones de células, una cantidad difícil de estimar y más aún de controlar. Allí se pueden diferenciar algunas por sus funciones como: aprender a hablar, sentir miedo, realizar operaciones aritméticas, realizar movimientos; muchas de ellas responden a células nerviosas individuales. El cerebro mantiene una gran actividad, permanentemente, gracias a los neurotransmisores, que son sustancias químicas originadas en la base de las neuronas.

El aprendizaje escolar es indispensable para el desarrollo neuronal, pues estimula las dendritas y renueva las células del cerebro que se desgastan o mueren. Un estímulo cerebral importante, es la música. Desde la existencia de esa personita en el útero materno y durante los tres primeros años de vida ya logra imaginar y disfrutar de una buena pieza musical. El cerebro trabaja de una manera invisible, intangible y evolutiva.

Un aspecto digno de impulsar desde el hogar y la escuela, es la creatividad, que permite concebir realidades distintas con nuevos modos con frecuencia útiles. Puede observarse en la pintura, la música, en el deporte, en la escultura, la poesía, la matemática, la ciencia, la producción, así como entre otra serie de múltiples actividades humanas.

También se ha demostrado que los desórdenes mentales pueden llegar a estar muy cerca de la condición de genio. A veces una patología neurológica puede inducir a la genialidad, como es el caso de las afasias, que representa la incapacidad de reconocer o producir palabras, son capaces de crear obras de arte impresionantes. Además, se puede demostrar cómo personas dementes o jóvenes en orfelinatos podían producir obras de calidad excepcionales (Ver las experiencias de María Montessori).

Muchas personas autistas, con síndrome de Down, depresión, dislexia, disgrafía, dislalia, sordera, baja visión, déficit atencional y otras patologías pueden ser tratadas hoy por los especialistas, en tanto que estos estudiantes estén aprendiendo permanentemente en la escuela, de modo que puedan vivir, trabajar colaborativamente junto a sus pares. En Panamá ya existen especialistas para atender patologías como las señaladas. Sólo la UDELAS forma anualmente cientos de profesionales en Educación Especial, Estimulación Temprana, Psicología, Dificultades en los Aprendizajes, Terapia Ocupacional, Fonoaudiología, Optometría, entre muchas otras especialidades, además de contar con centros especializados para su atención (CIAES, CADI, INSAFIDE).

Lo peor que puede ocurrirles a estos niños, es aislarlos de las aulas de clases y distanciarlos de sus amigos y docentes. La participación presencial en la escuela, con las tecnologías digitales existentes, contribuye a socializar y desarrollar habilidades para vivir y trabajar en la sociedad, entender los problemas de los otros, hacer y cultivar amistades que pueden durar toda la vida, promover el aprendizaje autónomo y las relaciones correctas en el grupo de estudiantes; fortalecer los valores del trabajo, del autocuidado, del compañerismo, la disciplina, la voluntad y la determinación para enfrentar las dificultades.

Ello demanda igualmente, de docentes de aulas regulares bien formados y motivados con su labor escolar, que acojan a todos sus estudiantes por igual, que se comuniquen frecuentemente con los especialistas y que faciliten las adecuaciones pedagógicas y curriculares que propongan sus estudiantes de conformidad con la condición que presenten. Esta tarea tiene su complejidad y sus satisfacciones. La práctica pedagógica debe ser reflexiva, para que pueda pensar intensamente en lo que hace y aprender de su propia experiencia. Los estudiantes tienen inteligencias múltiples, son polifacéticos, aprenden a conocerse a sí mismos, sus fortalezas y debilidades, aprenden a su ritmo y se resaltan sus capacidades cuando la evaluación estimula su crecimiento personal y su rendimiento escolar.

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