• 26/07/2020 00:00

Desafíos de las telecomunicaciones en pandemia

Con la llegada de la COVID-19, ha aumentado significativamente la cantidad de personas que realizan sus labores a través de la modalidad de teletrabajo a nivel mundial, la cual consiste en que el trabajador pueda realizar sus funciones sin la necesidad de su presencia física en la empresa.

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Con la llegada de la COVID-19, ha aumentado significativamente la cantidad de personas que realizan sus labores a través de la modalidad de teletrabajo a nivel mundial, la cual consiste en que el trabajador pueda realizar sus funciones sin la necesidad de su presencia física en la empresa.

Panamá no escapa a esta modalidad adoptada por muchos países, y el 19 de febrero de 2020 fue publicada en Gaceta Oficial la Ley No. 126, la cual establece y regula el teletrabajo y modifica un artículo del Código de Trabajo. En Panamá, previo a esta ley, ya existían algunas empresas que realizaban teletrabajo, mientras que otras empresas, instituciones y universidades se vieron obligadas a implementar y a formalizar esta modalidad debido a las restricciones de movilidad, producto de la pandemia.

En el teletrabajo, además de un “router” y una conexión estable a internet de alta velocidad que vayan acorde con la demanda de tráfico de todos los usuarios de la red residencial, se utilizan dispositivos móviles como lo son computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes. En función del trabajo que se realiza, se requieren otros dispositivos como cámaras web, impresoras, escáneres, firmas electrónicas y medios digitales de comunicación (correo electrónico, videos, mensajes de texto, notas de voz, videollamadas y videoconferencias, entre otros), así como el uso de distintas aplicaciones que permiten la interacción y comunicación entre colaboradores.

La pandemia nos ha obligado a quedarnos en casa, y nos ha mostrado la necesidad de contar con servicios de telecomunicaciones que suplan los requerimientos para realizar distintas actividades desde casa (teletrabajo, clases virtuales y entretenimiento, entre otras), y también nos ha permitido observar la realidad del panorama digital del país, ya que, a pesar de ser considerado el hub de las Américas, aún existen comunidades sin servicios de internet, aunado al hecho de que muchas personas no poseen computadoras y/o internet en sus hogares.

Sumado a ello, se reportan constantes fluctuaciones en los servicios de internet y/o energía eléctrica, además de un alto consumo de datos, generado tanto en los planes de telefonía móvil como en las redes de internet residenciales.

Por otro lado, múltiples compañías, universidades e instituciones públicas y privadas, alojan información confidencial en sus respectivas redes privadas, lo cual requiere la utilización de distintos programas adicionales, tales como las Redes Virtuales Privadas (Virtual Private Networks, VPN), AnyDesk o TeamViewer que permiten el acceso remoto a la información, pero su configuración complica un poco a los usuarios comunes.

Pese a ello, la modalidad de teletrabajo ha sido bien aceptada por la población en general, pero la pandemia de COVID-19 ha dejado grandes desafíos en las telecomunicaciones de nuestro país, no solo en el área de teletrabajo, sino en sectores como teleeducación, telemedicina, comercio y pagos electrónicos, teleservicios y Gobierno electrónico.

Motivo por el cual es de suma relevancia que todas las compañías, así como las universidades e instituciones públicas y privadas, inviertan en equipos robustos de telecomunicaciones y que, a su vez, cuenten con profesionales idóneos en informática, sistemas, telecomunicaciones, telemática y carreras afines, para asesorar e implementar las nuevas herramientas tecnológicas y así tener una integración de los sistemas de información y comunicación que cumpla con los estándares internacionales y de ese modo optimizar y promover la modalidad del teletrabajo, no solo en tiempos de pandemia, sino de forma permanente.

Profesor, Facultad de Informática, Electrónica y Comunicación, UP.
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