• 11/06/2026 00:00

Hasta los no creyentes están identificados de patria

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La prevalencia en el orden táctico, en el júbilo desenfrenado, en la angustia de la expectativa y en la alegría de todo un país, estará pendiente a la actuación del equipo que por segunda ocasión va en búsqueda de algo especial en una Copa del Mundo Fútbol FIFA. Escenarios que contagia e impregna patriotamente a propios y extraños en una evolución que se remonta en forma firme y determinada iniciada hace bastantes décadas atrás.

Para muchos, lo más importante es hacer un buen papel ante Ghana, Croacia e Inglaterra, que se nos den las cosas y nos acompañe la calidad, el talento y la suerte. Sin embargo para aquellos que respetan profesionalmente los códigos periodísticos, es prohibido analizar el deporte como un fanático común, que consideran supremo llegar al Mundial. Todo logro trascendental, y más en la disciplina en que jugadores corretean una pelotita, tiene un origen que permite cosechas para llegar a las privilegiadas instancias en formar parte de las mejores selecciones del planeta en la máxima cita del balompié mundial. Ante tantas dificultades iniciales que formaron parte del despertar futbolero es necesario recordar una fecha que marcó inicio de todo... Un 4 de abril de 1976, que ante la precariedad existente, marcó una transformación para soñar en una evolución.

Pero un año antes ajustó momento propicio para que Joao Havelange, fuera primer presidente de FIFA en visitar suelo istmeño por gestiones de Carlos Alberto “Pepe” Vásquez Arrocha, quien dirigía la Federación Panameña de Fútbol, y a su vez presidia el Comité Olímpico de Panamá. La iniciativa sirvió de escenario que permitió inscribirnos en la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (CONCACAF) para inmediatamente competir en las eliminatorias mundialistas en Argentina 1978, además ser beneficiados del programa internacional integrado para capacitar a técnicos.

No cabe duda, han pasaron 42 años y recientemente hace ocho, tras debut en Rusia 2018 Panamá vivió una alegría casi nunca visto, que cumplió anhelos a seguidores que deseaban ver a la tierra del canal en un álbum de figuritas, lucir una camiseta, cantar himno nacional en escenario de plataforma intercontinental, pero con desaire en quedar en el último lugar.

Buscar primeros puntos en fase de grupos en la vigésima quinta edición con un equipo sin tener futbolistas en las ligas Top10 es la meta para Thomas Christiansen Tarín. Aunque el estratega español de origen danés tiene preferencia particularmente en Brasil, España, Inglaterra, Francia, Alemania y Argentina para disfrutar consagración.

Ahora, viviremos una gran experiencia convertida en deleite, que será reflejado en cada rincón donde se encuentre un panameño para experimentar momentos especiales que retrata una coyuntura sin igual para ser grabada en la memoria de quienes aportaran una parte inolvidable en la historia deportiva nacional.

Será un privilegio, vivir esa histeria popular para estar unidos detrás de un balón y celebrar panameñidad en la búsqueda de tan añorado sueño colectivo. Más allá de los resultados estampados en un marcador, es el camino que nos une en recibir esa herencia invaluable que ahora obliga a todos escribir ese próximo capítulo, y evolucionar a etapas trascendentales, contagiados de efervescencia, con momentos positivos grabados en los corazones canaleros.

Para buen entendedor pocas palabras, es un llamado directo a las autoridades, federados, atletas, técnicos, periodistas, afición y demás involucrados que nos toca hacer lo propio para evitar frustraciones. Vamos a Celebrar, Todo es Posible... ¡Viva Panamá!

* El autor es periodista y abogado
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