• 08/01/2026 00:00

La 4 de Julio o la Avenida de los Mártires

Los momentos cruciales que vive nuestra nación, marcados por las decisiones de sus líderes, nos llevan a una pregunta trascendental: ¿se repetirá la historia? Tras casi un siglo de una presencia que sentimos como invasora, nuestro pueblo aguerrido y digno consolidó su soberanía. Once años de reclamos y lucha culminaron con la firma de un tratado que, con orgullo, llevó la rúbrica de un panameño. Nos resuena la trillada frase: Quién no conoce su historia está destinado a tropezar con la misma piedra; Yo añadiría: quien no conoce la historia está destinado a humillarla y deshonrarla.

La historia de Panamá es tan sencilla como lo fue el inicio de la construcción de la calzada que se convertiría en la carretera hacia el puente de las Américas, conocido entonces como puente Balboa. Sin embargo, ya en 1914, esa transitada vía había sido escenario del establecimiento de medidas limítrofes que dividían nuestro territorio, vigiladas por soldados estadounidenses. Estas medidas restringían el acceso al pueblo panameño, reafirmando su poderío.

Sin olvidar su propia historia, la denominaron Avenida 4 de Julio, buscando grabar en nuestra memoria la nefasta presencia del poder del norte.

Durante más de una década, la frontera de la Zona del Canal fue un límite en constante definición y modificación. Simultáneamente, la ciudad de Panamá continuaba su expansión, adaptándose a la convivencia con esta barrera territorial.

El plano de Bertoncini (1904), una de las primeras cartografías públicas de la frontera, muestra la línea cruzando pastizales y baldíos al pie del cerro Ancón.

Esta zona, aunque cercana a los arrabales (600m), era considerada lejana y subutilizada, situada a espaldas de la ciudad volcada al mar. De repente, estas tierras, antes ajenas a la conciencia popular, se convirtieron en tierras ajenas al patrimonio nacional.

El establecimiento de los linderos permanentes entre la ciudad de Panamá y la Zona del Canal; se concretó con la Convención de límites de 1914 entre Panamá y EE.UU. (Ley 29 de 1914, Artículo III, 8 de diciembre de 1914). Este acuerdo preservó la mayor parte de los límites provisionales de 1904, introduciendo cambios únicamente en las proximidades de las ciudades de Panamá y Colón.

La expansión del territorio administrado por Estados Unidos hasta la frontera de la ciudad de Panamá, formalizada en la Convención de Límites de la Zona del Canal de 1914, fue la causa principal de la restricción que sufrió la ciudad.

Durante los siguientes 65 años, los límites se mantuvieron casi idénticos. Lo que sí cambió fue la forma de marcarlos, añadiendo más monumentos, mojones, carreteras, edificios, rótulos, cercas y la vigilancia de garitas y patrullas militares de EE.UU.

El 1 de octubre de 1979, con la implementación de los Tratados Torrijos-Carter, la Zona del Canal dejó de existir, dando paso a un proceso inverso. Esta frontera, que separaba territorios panameños y ajenos, fue modificándose y desvaneciéndose hasta su eliminación legal. No obstante, su presencia sigue siendo una cicatriz indeleble en la estructura de la ciudad de Panamá.

Cincuenta años después, tras los muros del emblemático Instituto Nacional, surgieron movimientos de protesta contra la ocupación extranjera. La izada de la bandera nacional en esa divisoria representó un acto de dignidad para nuestro pueblo. Gracias al sacrificio y la valentía de nuestros estudiantes y la población en general, hoy conocemos los sucesos del 9 de enero de 1964, un hito en la lucha por nuestra identidad y la consolidación de la soberanía. Este hecho ocurrió en el mismo territorio donde años atrás, perpetuaron su historia a través de un nombre que aún resuena en nuestros días.

La palabra justicia retumba en nuestra conciencia, así como la obligación de enaltecer y dar el valor preponderante a nuestros mártires. No debemos olvidar su sacrificio y debemos perpetuar su recuerdo en la historia, renombrando la avenida manchada por la sangre de su lucha por nuestra autenticación como Avenida de Los Mártires. Sin embargo, en la conciencia y memoria colectiva, aún se escucha el nombre de Avenida 4 de Julio para referirse a esta arteria vital para el desplazamiento diario de una población que busca su sustento y persigue sus sueños.

Los actuales acontecimientos políticos internacionales generan preocupación. Tememos que la memoria histórica y la lucha constante de nuestro pueblo por consolidar su soberanía, aquellos movimientos que dieron autenticidad a la nación panameña, no reciban la posición primordial que merecen en nuestra historia.

En las aulas de la Universidad Especializada de las Américas, las nuevas generaciones analizan este suceso como un hito histórico y un pilar de nuestra identidad. Aunque persiste como una herida abierta, constituye un punto de inflexión necesario para que la historia se narre de forma integral, justa y plural.

La 4 de Julio o la Avenida de los Mártires? cada denominación conlleva un peso significativo en la historia de nuestro país. Sin embargo, una también evoca la opresión, la invasión y el constante asalto perpetrado contra nuestra población. Por ello, es crucial no olvidar, dar a nuestra lucha histórica el lugar que se merece y enaltecer con dignidad los logros alcanzados que nos determinan.

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