• 27/06/2026 00:00

La formación inicial del docente: tendencias y desafíos

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega La Estrella en Google ↗️

La importancia de disponer de educadores debidamente formados con las competencias y dedicación indispensables, es parte de un consenso que se ha tejido a escala global, entre los principales actores sociales interesados en el mejoramiento de la calidad de la educación.

Después de la Pandemia que azotó el mundo (2021, 2022 y 2023) las necesidades educativas han cambiado significativamente. Muchos aprendizajes se perdieron, porcentajes importantes de estudiantes abandonaron las aulas de clases y surgieron las patologías socio emocionales que afectaron a un amplio sector de la niñez y de los adolescentes de los sistemas educativos. Las causas fueron atribuidas, principalmente, al cierre de las escuelas, el confinamiento de los estudiantes en sus hogares y a la carencia de los recursos tecnológicos.

Ahora las necesidades educativas son mayores y más diversas, las herramientas para enseñar y aprender se han incrementado, y los espacios para interactuar docentes y estudiantes son cambiantes.

Sin embargo, existen algunos hechos que debilitan la atracción que debería tener la profesión docente producto de la desvalorización en relación con otras opciones que son más atractivas y mejor remuneradas. En este sentido, los cambios observados en la ciencia, la tecnología y la innovación han abierto un amplio abanico de especialidades que son de interés para la juventud, en virtud de los desafíos intelectuales que plantean y la mejor remuneración que en ellas se obtiene.

Hace algunas décadas en ALC ser educador/a era una profesión que gozaba de reconocimiento y mucho prestigio social, no solo por impartir conocimiento, sino por contribuir a construir ciudadanía, formándoles en valores y dejando huellas en sus estudiantes. Actualmente la docencia enfrenta momentos críticos en la mayor parte de los países de la región, por los bajos salarios que devengan en relación con otras profesiones igualmente demandantes, y por la complejidad en las tareas que se espera de un educador de esta era en los aspectos emocionales, académicos, sociales y tecnológicos. Además de la formación pedagógica, se les demanda la actuación en una serie de competencias consideradas fundamentales en la formación integral de las personas, como son: la colaboración, la empatía, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, además de poseer una alta autoestima.

Los mejores programas de formación docente observados en los países que más avanzan en la educación, están asociados a la relación entre la teoría y la práctica, la investigación, la vinculación a su entorno, la creatividad y la innovación. Una característica importante de la nueva educación en el aula de clases es el uso, aplicaciones y comprensión de las tecnologías digitales. Este es el caso de países como: China, Singapur, Estonia, Japón, Finlandia, Corea del Sur, Canadá, Irlanda y Países Bajos. En ALC, son meritorios los esfuerzos realizados en países como Chile y Uruguay.

Sin pretender que los docentes sean analistas, programadores y expertos en informática, lo deseable es que estén en capacidad de lidiar con estas tecnologías en el salón de clases con fines de aprendizaje de sus alumnos. Las nuevas tendencias muestran la importancia que los centros educativos estén en capacidad de seleccionar sus propios docentes, evaluar su desempeño y formarlos continuamente, asegurando las fortalezas de las decisiones pedagógicas y administrativas que correspondan. Es decir, apuntan hacia la autonomía de los centros educativos. Los docentes de primaria y de secundaria deben tener una formación inicial diferenciada, en duración, en el prácticum, en los conocimientos disciplinares, así como en los ecosistemas tecnológicos.

En esos países, en general, los estudiantes que se forman para docentes, realizan observación de clases, microenseñanzas, simulaciones pedagógicas, prácticas supervisadas, residencia profesional en escuelas. Las prácticas pueden durar entre 6 meses y un año. La formación pone énfasis en el aprendizaje activo, pensamiento crítico, innovación pedagógica, integración tecnológica, educación inclusiva, investigación educativa, enseñanza bilingüe. Los futuros educadores trabajan en escuelas asociadas bajo la mentoría de un docente experto y profesores universitarios.

El reclutamiento de los futuros docentes representa en esos países una política pública de riguroso cumplimiento. Se seleccionan las personas más aptas para formarlas como docentes, que se ubican, generalmente, en el tercio superior de cada cohorte de bachilleres. Estos futuros docentes reciben incentivos salariales durante su formación y los gobiernos planifican el número de docentes que van a requerir en un momento dado.

Por ejemplo, Singapur y Finlandia, escogen de los bachilleres graduados, el 30% que muestra los mejores desempeños, competencias e interés en la docencia, para orientarlos hacia la formación de educadores. Una vez que se gradúan son acompañados por un mentor y son evaluados integralmente durante toda su vida activa. Esta condición les hace diferentes de la mayoría de los países de ingresos medios y bajos, inclusive en aquellos como Estados Unidos de renta alta, donde los estudiantes ingresan a las facultades de educación de forma relativamente fácil, sin dificultad alguna y, a veces, con su admisión garantizada.

Como se ha observado, el personal docente es decisivo en el mejoramiento de los aprendizajes de los estudiantes y el desarrollo de la educación de los pueblos.

Existe un amplio consenso en que las competencias y dedicación del docente, es un requisito previo y vital para una educación de calidad que contribuya a lograr una sociedad más próspera y justa.

* El autor es docente e investigador
Lo Nuevo