• 27/06/2026 01:14

La vocación democrática de Panamá reunió al mundo: reflexiones del Foro de Líderes Globales

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Vivimos en una época definida por la complejidad, la disrupción y la interdependencia. El sistema internacional contemporáneo atraviesa transformaciones profundas, donde las certidumbres que guiaron el siglo pasado se ven sometidas al escrutinio constante de nuevas tensiones geopolíticas, dinámicas económicas cambiantes y revoluciones tecnológicas vertiginosas. Ante este escenario de incertidumbre mundial, la República de Panamá dio un paso al frente para ejercer su vocación histórica e inalterable como el gran puente de entendimiento para la humanidad.

Con este firme propósito, nuestro país convocó y celebró con éxito el Foro de Líderes Globales, un encuentro trascendental que se enmarcó en una histórica semana diplomática de alto nivel, en la que convergieron la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las conmemoraciones del Bicentenario del Congreso Anfictiónico.

En este sentido, celebramos y reconocemos con orgullo el legado integrador de Simón Bolívar, que sigue haciendo eco en la actualidad, demostrando una vigencia absoluta. Lejos de anclarnos al pasado de aquella asamblea de 1826, entendemos que su visión precursora de unidad nos sirvió de inspiración para proyectarnos hacia el porvenir, asumiendo el objetivo central de este foro: promover una reflexión crítica, plural y urgente sobre los desafíos y oportunidades del sistema internacional contemporáneo.

Para lograr este cometido, diseñamos un foro que evolucionó más allá de los moldes de la diplomacia tradicional, el cual no fue concebido para la adopción de una declaración ni para la firma de un documento negociado de carácter vinculante. Por el contrario, se erigió como un gran centro de pensamiento global, un espacio franco para el diálogo y el intercambio de visiones, del cual surgieron valiosas recomendaciones para la comunidad internacional. Para nutrir este debate, congregamos en un mismo recinto a representantes gubernamentales, como el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Mártinez-Acha Vásquez, como orador de fondo, organismos internacionales, el sector privado, la academia, reconocidos centros de pensamiento y líderes de la sociedad civil.

La agenda que nos reunió abordó, entre varios temas de trascendental importancia para el mundo actual, las arterias principales de la convivencia pacífica global a través de un nutrido programa de paneles. Uno de los pilares de nuestras deliberaciones fue el futuro del multilateralismo y del sistema internacional basado en normas, un escudo indispensable para proteger la equidad entre las naciones.

En este espacio contamos con aportes del más alto nivel, como los de secretario general de la OEA, Albert Ramdin; el secretario general de la Academia de Derecho Internacional de La Haya, Jean-Marc Thouvenin; el secretario general del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL), Juan Carlos Ojeda Viglione; y la representante de la OCDE, Silvia Da Rin.

En paralelo, ante las crecientes amenazas globales, abordamos con firmeza la seguridad internacional y los desafíos emergentes. Este debate crucial, estrechamente ligado a las discusiones sobre democracia, gobernanza y cohesión social, fue guiado por especialistas de la talla de Alejo Campos, director regional de Crime Stoppers, y Jacek Kucharczyk, Presidente del Institute of Public Affairs de Polonia, entre otros representantes de alto nivel.

Comprendimos también durante nuestros intercambios que el desarrollo del siglo XXI no puede desligarse de la frontera digital ni de la sostenibilidad. Por ello, dedicamos un panel prioritario a la innovación, la tecnología y la inteligencia artificial, contando con la visión Nahuel Arenas, Jefe de la Oficina Regional para las Américas y el Caribe de UNDRR; Bruno Ramos, director regional para las Américas de la UIT, Bibiana Aído, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, y la Dra. Ana Riviére Cinnammond, Organización Panamericana de la Salud, garantizando un enfoque de inclusión.

Asimismo, analizamos a fondo la cooperación internacional para el desarrollo sostenible y las vías para el desarrollo económico, la conectividad y la integración global. Estos bloques se enriqueceron significativamente con las perspectivas de autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, como el Ministro de Estado para el Comercio Exterior, Thani Al Zeyoudi; Eida Gabriela Sáiz, Viceministra de Economía de Panamá, entre otros.

Finalmente, reconocimos que nada de este andamiaje es sostenible sin un tejido social cohesionado. Reflexionamos sobre el inmenso valor de la cultura, el conocimiento y la diplomacia entre pueblos, acompañados por Alexander Leicht, Director Regional de la UNESCO. Y dado que el destino de estas políticas lo heredarán las nuevas generaciones, el rol de la juventud en el multilateralismo fue una pieza central de la discusión, sumando voces fundamentales como la de Ismael González, representante de juventud de UNICEF.

Panamá demostró una vez más que no es solo un conector de océanos y comercio; es, por excelencia, el epicentro del diálogo global. A dos siglos del sueño de integración que germinó en nuestro Istmo, el Foro de Líderes Globales comprobó que nuestra capacidad para articular consensos está más viva que nunca. Frente a la polarización mundial, Panamá facilitó el entendimiento, reafirmando ante el mundo que las mejores soluciones nacen cuando nos sentamos, en igualdad de condiciones, a escuchar, debatir y construir juntos.

* El autor es viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de la República de Panamá
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