• 16/09/2026 00:00

La neutralidad permanente: imaginarios sociotécnicos, blindajes jurídicos y transitismo

El marco de neutralidad, fortalecido con el texto del Tratado de Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal (1977), no solo diseña en términos jurídicos el nuevo escenario de la neutralización o neutralidad permanente (Linares 2022), sino que a su vez consolida una narrativa que pretende establecer o instituir un orden social dirigido a demostrar ‘’la necesidad’’ del bien tecnológico en función de la colectividad.

Imaginarios sociotécnicos

Esta utilización narrativa de la tecnología como un elemento de coproducción del orden social que conlleva a establecer políticas públicas, inversiones y a idear el futuro común, es lo que Sheila Jasanoff y Sam-Hyun Kim (2015) denominan imaginarios sociotécnicos. Para ambas autoras, la ciencia no es autónoma; es dirigida a reproducir un orden que se desarrolla a través de diseños, uso y avance de la revolución tecnológica.

Para el caso panameño, como consecuencia del avistamiento del Mar del Sur, el imperio español instituyó todo un sistema de transporte de mercancías y bienes (Ferias y Galeones), utilizando lo que comúnmente se denominó el “Paso” (Camino de Cruces y Camino Real), iniciando una plataforma de servicios al comercio global, reestructurada en las diferentes etapas históricas del terruño istmeño.

Para la narrativa expuesta, el Istmo de Panamá es un bien geográfico que debe su existencia a la necesidad de servir al mundo (Puente del Mundo y Corazón del Universo); en otras palabras, al comercio mundial de bienes y servicios. Este ingenuo mito relato legitima y naturaliza que la nación no es la expresión de sus connacionales, sino una necesidad del tránsito global.

Blindaje jurídicos

Después de los Tratados Torrijos-Carter, para que el imaginario sociotécnico funcionara como herramienta del mito relato, se instituyó la idea de que necesitaríamos, como país, administrar y operar la gran obra tecnológica - El Canal - mejor o igual que como lo habían realizado los estadounidenses. De esta forma, salimos del Enclave Colonial para entrar al Enclave Corporativo.

Para ello, se crea una autoridad autónoma del Estado para dirigir la eficiencia y operatividad del Canal. Autoridad administrativa que, a su vez, se presenta como un ente impoluto, tecnocrático y corporativo; blindado con una ley especial, indiferente a todo vaivén político interno. Una isla corporativa sacralizada, donde toda crítica es catalogada como posiciones antinacionales o populistas irracionales.

Tanto para Jasanoff como para Hyun Kim, los imaginarios sociotécnicos necesitan establecerse como normas jurídicas de fiel cumplimiento; es allí donde, por una parte, el Tratado de Neutralidad Permanente (1977), con su régimen de neutralización, funciona para el exterior; y por otra parte, la Ley 11 de 1997 cumple su papel a nivel interno. El primero garantiza la operatividad del Canal para el uso exclusivo de sus mayores benefactores: el comercio de bienes y consumo a nivel global. Abierto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Nada ni nadie en el exterior puede trastocar el funcionamiento de la vía interoceánica. La segunda garantiza la despolitización y desnacionalización del ente tecnológico del resto del país. Nada ni nadie puede perturbar la operatividad del mismo. Ambas normas jurídicas blindan al Canal de Panamá de su papel principal: vía de paso de un océano a otro de los bienes del comercio global.

Transitismo

De igual manera, nos sigue ilustrando Jasanoff como Hyun Kim, que la performatividad manifestada en los imaginarios sociotécnicos moldea la realidad material; es decir, al anteponer la plataforma de servicios al comercio global por encima de cualquier otra necesidad del país, este se reconfigura al perfeccionamiento y uso esencial de la gran infraestructura tecnológica, incluyendo sus motores de desarrollo y, como conclusión, el perfeccionamiento y consolidación del estilo de desarrollo (transitismo).

La correlación de fuerza originada a raíz de la defensa de la materialización de este imaginario conlleva al desplazamiento de todo acto que no sea parte de este o que, por otro lado, conlleve a su debilitamiento. Las recientes crisis climáticas obligan a los constructores de los imaginarios sociotécnicos a seguir elaborando una narrativa que sea capaz de priorizar las demandas del comercio global por encima del bien del resto de la sociedad; y desata una pugna interna que abre brechas en la conciencia de la colectividad del país: ¿o buscamos una fórmula realmente soberana como país, que incluya satisfacer las necesidades de todos sus ciudadanos, o seguimos construyendo narrativas que satisfagan los intereses de las transnacionales so pretexto del Pro Mundi Beneficio?.

* El autor es magíster en docencia superior, especialista en relaciones internacionales, técnico en relaciones laborales
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