• 15/08/2016 02:01

Los llamados ‘satélites' y el protocolo notarial

En el caso de las escrituras que confeccionan los satélites, éstos solicitan un número de escritura al notario que firma la escritura

No preciso o no recuerdo saber desde cuándo se fue inventando la figura de los llamados ‘satélites ' o, mejor dicho, una subnotaría no oficial. No oficial, por más que he indagado y buscado en la Ley que regula las notarías, esta figura no existe.

La primera vez que saltó a mi vista un problema con un satélite por la confección de una escritura fue en el momento en que me presenté a una notaria a ver el protocolo de una escritura para verificar que, efectivamente, los documentos mencionados en la escritura cerrada habían sido adjuntados con la minuta.

Curiosamente el nuevo notario, al mostrarme el tomo de los protocolos, se percata de que faltaba casualmente la escritura que investigaba. Suerte que al hablar con el exnotario que había confeccionado la escritura, mantenía en sus archivos qué Satélite había confeccionado la misma y el Satélite no había remitido el protocolo. Por lo menos este exnotario llevaba su control. Han pasado muchos años y hoy, al dirigirme a la Sección Notarial de los Archivos Nacionales, un protocolo que busco, no aparece.

¿Quién es el responsable de esto? Por supuesto que el notario que confeccionó la escritura, ya que no existe razón alguna para que un protocolo no repose en los archivos, aunque la escritura fue confeccionada por un satélite. Pero ¿por qué un ciudadano, víctima de una supuesta estafa en la confección de una escritura, debe agotar tiempo por la negligencia inexcusable del notario?

En la práctica hemos visto que las notarías se suman al sistema de ‘Satélites ', lo cual, por lo general, consiste en que un abogado que ejerció de notario, al cesar sus funciones como tal, hace un arreglo por un porcentaje de lo que factura con el nuevo notario para seguir confeccionando escrituras públicas, autenticación de documentos en la mayoría de los casos, con fotocopia de la cédula de identidad del que supuestamente ‘conoce y que se presentó personalmente ', que es uno de los actos que más se dan de ambos, y más de los supuestos prestamos de ‘mueblerías '.

En el caso de las escrituras que confeccionan los satélites, éstos solicitan un número de escritura al notario que firma la escritura.

Y es aquí donde se produce el faltante del protocolo, porque en el momento de enviar la escritura cerrada y que firma el notario, el satélite no envía el protocolo ‘por razones de confianza ', como me dijo un exnotario.

Desde hace años, en los cafés, entre conversaciones sobre el tema de las notarías, y más al cambio de Gobiernos, se habla de que las Notarías son un botín político.

El político que no obtiene u obtiene un puesto en el Gobierno recibe una notaría, y este nombra al frente de la misma a un abogado, pagándole un salario. De sobra son conocidos escándalos al respecto.

No existe control con los sellos que confeccionan los notarios al asumir el cargo, y el saliente se lleva los sellos y permanecen en poder de ellos.

Por testimonios de dos exnotarios, me confiarían que muchos años después de haber cesado en sus funciones, guardaron sus sellos, hasta que un día un abogado necesitaba confeccionar un documento con fecha vieja, y al abordar al exnotario le respondería de esta manera: ‘... espérame un momento...', y el exnotario salió a buscar los sellos y, al regresar con los mismos, lo invitó a un campo baldío y, delante del abogado solicitante, le echó kerosén y le dio candela, ‘... delante de ti lo hago...', le diría el exnotario al abogado.

Al quedar inmerso en la búsqueda de un protocolo que, 20 años después de confeccionado no aparece, me lleva a la conclusión de que el Estado debe prestar atención a este hecho y una de las formas de erradicar este problema es que se nombre al notario con un salario, se le confeccionen y entreguen los sellos que utilizará durante sus funciones y que deberá entregar al término de ellas. En otros países los profesionales pueden hacer funciones de notario, tales como las autenticaciones de firmas.

Es una irresponsabilidad que un protocolo no aparezca, por lo general confeccionado por un satélite que el notario no llevó control de la misma, por su negligencia inexcusable.

El Estado debe tener una mejor regulación de los notarios y acabar con los llamados satélites.

*EXINVESTIGADOR DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD DE PANAMÁ.

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