• 23/08/2023 00:00

Matar

“[...] la actividad criminal genera una mayor cantidad de muertes que las ocasionadas por los conflictos armados y el terrorismo, afirma Naciones Unidas. Debemos enfrentar este problema [...] no hay que perder tiempo”

Los humanos son las únicas criaturas que matan a sus congéneres sin que medie un instinto; son otras causas, como los sentimientos, pasiones, competencias y hasta convicciones, como racismo, la economía y los desbordamientos enfermizos. En ocasiones, una borrachera, una riña y faltas de acuerdo encienden la llama en el cerebro y sobreviene el caos en las relaciones, que termina con la defunción del (la) otro (a) u otros (as).

Ahora, los hechos fatales han dejado de ser escondidos, secretos y como producto de un siniestro plan fraguado en las sombras. Por el contrario, son sucesos que se hacen públicos, se graban, se tornan virales (“viralizan”, dirían los medios de comunicación).

Hace poco, ocurrió en una disputa entre dos individuos, uno de ellos trasvesti, quien fue agredido de manera inmisericorde, ante los lentes de celulares.

Unos meses atrás también hubo otro incidente en que la víctima fue apaleada hasta morir en un confuso episodio de disputas entre grupos con características callejeras similares, y también filmado. Luego fue el asesinato de unos niños por su padre, que terminó con un suicidio para dejar acongojada a la comunidad.

Son eslabones de una cadena de circunstancias en que se mata por múltiples motivos y en que un grupo, cada vez más creciente, de personas va a convertirse en parte de una estadística de homicidios. Aunque esta queda relegada, demuestra que algo terrible ocurre en el país. Es así que las cifras de la Procuraduría General de la Nación indican que, hasta julio del presente año, fueron 323 occisos por causas violentas en el territorio nacional.

¿Cuán significativo resulta este balance? Si se compara con igual período de 2022, se encuentra que hay una diferencia de 58 defunciones más, el 21.8 %. Pero lo que resulta singular es que en todo el 2022 decreció la cantidad de los asesinatos con relación a 2021. Mientras que en este último murieron 550 personas por iguales razones, en 2022 se cerró con 501, un 9 % más bajo.

Entonces, hay una tendencia al incremento de las muertes por diferentes motivos y por otros tipos de artefactos. La mayor parte ocurre por la utilización de armas y en menor caso por la fuerza corporal. Sin embargo, apreciamos que las patadas y los golpes con uso de maderos, son nuevas técnicas que van al escenario de tales hechos horribles, que atentan contra la seguridad y bienestar personales.

Si tomamos en cuenta que el homicidio es un indicador tanto de la violencia como de la calidad de vida de una sociedad, el incremento, de este delito en la primera mitad de 2023, demuestra que existe una perturbación en la cotidianidad del país. Y esto se agudiza cuando no se perciben programas dirigidos a la prevención de las conductas desviadas y por tanto de tan irregular atmósfera.

¿Alguien conoce de algún programa para prevenir la violencia en las alcaldías del país? ¿Qué administración municipal ha planteado cómo, gracias a sus actividades, ha logrado hacer disminuir la cantidad de muertes por tales causas? El asunto es complejo; no es solo enviar a la calle más agentes de policía, sino que alcanza una dimensión que nos lleva a la formación escolar y al seguimiento que se hace al perfil de la población joven.

Pero si se descuida el componente emocional de los estudiantes y no se pone atención a sus niveles de sensibilidad, vamos a tener individuos que, frente a cualquier situación de conflicto, van a responder con acciones agresivas e irracionales hacia los demás o sencillamente a quien tengan enfrente y escalarán del homicidio al asesinato, sin ningún miramiento.

Es digno de destacar que la actividad criminal genera una mayor cantidad de muertes que las ocasionadas por los conflictos armados y el terrorismo, afirma Naciones Unidas. Debemos enfrentar este problema desde su raíz y no hay que perder tiempo.

Periodista
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