• 20/03/2026 00:00

Panorama actual de la literatura panameña

Como ocurre en todas partes, en Panamá hay excelentes escritores: también los hay de regular o desigual calidad; otros con serias deficiencias en cuanto a talento verdadero. En todas las profesiones ocurre. Lo malo es cuando se confunde una cosa con otra, ya sea por crasa ignorancia o por aparentar talento sabiendo que tal cosa simplemente no existe en el cotidiano quehacer escritural de ciertos autores, por más que ellos mismos piensen lo contrario...

¿Pero cómo negar el enorme auge que se viene dando en nuestro país, sobre todo entre no pocos cuentistas y poetas? Y en tercer lugar los novelistas más activos, la calidad de cuyas obras ha ido creciendo: Rogelio Guerra Ávila y Juan David Morgan, entre los mejores... Por otra parte, buenos ensayistas hay pocos y escasas veces se dan a conocer como tales; sin embargo, sobresalen: Alfredo Figueroa Navarro, Luis Pulido Ritter, Ela Urriola y Erasto Espino. Pero la Cenicienta de los géneros es la dramaturgia, fenómeno que ocurre en todos los países. Grosso modo, esta es mi percepción de nuestro panorama literario en lo que va del siglo xxi. De ahí que mi próxima investigación sea crear una antología que rescate los mejores ensayos de estudiosos panameños vivos, publicados en libros y revistas, sobre las letras panameñas pasadas o presentes; no pocos de gran valor histórico, a menudo dispersos, que casi nadie conoce. Labor de indagación, vislumbre y rescate para la que la hemeroteca de la Biblioteca Nacional “Ernesto Castillero R.” es la fuente ideal.

En cuanto a nuestros cuentistas y poetas, es sabido que hay importantes antologías que rescatan lo mejor de cada género en determinados períodos según ciertos enfoques temáticos... Lo ideal es que prevalezca la mayor amplitud de criterios en cuanto a calidad, aunque a menudo se impone, para bien o para mal, el gusto del antólogo al decidir qué material incluir o desechar.

Entre los cuentistas actuales dueños de una narrativa de altos quilates artísticos: Moravia Ochoa, Ernesto Endara, Melanie Taylor, Carlos Wynter Melo, Danae Brugiati, Félix Quirós Tejeira, Ela Urriola, Eduardo Jaspe Lescure, Cheri Lewis, Gonzalo Menéndez González, Dimitrios Gianareas, Consuelo Tomás Fitzgerald, Carlos Fong, Olga de Obaldía, Dionisio Guerra, Marco Ponce Adroher, Giovanna Benedetti, Javier Medina Bernal, Roberto Pérez-Franco, Blanca Montenegro, Héctor Rodriguez Cedeño, Claudio De Castro, Annabel Miguelena, Bolívar Aparicio, Isabel Herrera de Taylor, Pedro Crenes Castro, Nicolle Alzamora Candanedo, y este servidor, entre otros.

Y entre nuestros poetas vivos más sobresalientes: Manuel Orestes Nieto, Salvador Medina Barahona, Javier Alvarado, Giovanna Benedetti, Pedro Rivera, Ela Urriola, Porfirio Salazar, Eyra Harbar, Melitón Robles Esquina, Bertalicia Peralta, Magdalena Camargo Lemieszek, Jhavier Romero, Lucy Cristina Chau, Héctor Collado, Mariafeli Domínguez, Jaiko Jiménez Caín, Moravia Ochoa López, Gorka Lasa, Gloria Young, Edilberto González Trejos, Mar Alzamora-Rivera, David Ng, Corina Rueda Borrero, Aura Sibila Benjamín, David Róbinson, Alessandra Monterrey Santiago, entre otros.

La primera antología que publiqué fue: “Antología crítica de joven narrativa panameña”, en México en 1971. En ella di a conocer a quienes eran en ese momento los mejores cuentistas nuevos de Panamá: Moravia Ochoa, Pedro Rivera, Enrique Chuez, Dimas Lidio Pittí, Bertalicia Peralta, Arysteides Turpana, Griselda López, Roberto McKay, yo mismo. Favorablemente comentada en el periódico “Excélsior”, por la gran escritora mexicana Rosario Castellanos.

En México también publicaría después, además de una compilación de la mejor poesía mexicana del momento, estas cuatro antologías de contenido netamente panameño: “Poesía panameña contemporánea” (1982); “Poesía selecta de Rogelio Sinán” (1982), “Poesía erótica de Panamá” (1982) y “Homenaje a Rogelio Sinán: Poesía y Cuento” (1982), los dos últimos ya con el sello de la que sería mi primera editorial: Signos. Poco se sabe hoy de esos primeros esfuerzos antologadores, a excepción –que yo sepa– de la escritora y profesora universitaria Ela Urriola, quien los tiene muy presentes, además de conocer muchas otras que después he ido publicando (ojalá alguna vez escribiera al respecto).

La razón por la que continúo preparando antologías suele salir a relucir en entrevistas que se me han hecho a lo largo del tiempo. Empeño que muchos lectores, e incluso a veces los propios antologados, no parecen comprender. Lo sintetizo: “El desarrollo de nuestras letras ha sido constante y necesario para su consolidación cultural; rescatar lo mejor de ello es no sólo valorar sus méritos sino ponerlos en contacto con nuevos lectores sensibles”.

Las antologías más recientes publicadas con mucho esfuerzo son: “Semblanza múltiple del cuento en Panamá” (2020); “Minificcionario: Compilación histórica selecta de minicuentos en Panamá (2019); “Ofertorio; Secuencias y Consecuencias” (2021) y “Consumación de Eros: Antología del cuento erótico en Panamá” (2021). Casi todas en mi propia editorial (ocasionalmente ésta ha cambiado de nombre).

Finalmente, la UTP publicará este año mi esfuerzo antologador más reciente: “Cuentistas de Panamá: Antología generacional selecta”: 53 cuentistas vivos con al menos dos libros publicados en este género... Pero, ni tardo ni perezoso, ya empiezo a pensar en una selecta compilación de los mejores cuentos fantásticos y de horror escritos en Panamá, material que bien seleccionado sin duda conformaría una antología diferente.

* El autor es escritor, profesor jubilado, promotor cultural y editor
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