27 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Pensemos en la gente

De mis viajes a China la impresión que más impacto me ha causado no son sus imponentes y hermosas ciudades que compiten con ventaja con ...

De mis viajes a China la impresión que más impacto me ha causado no son sus imponentes y hermosas ciudades que compiten con ventaja con las principales metrópolis europeas y americanas. No. Lo que me llamó la atención de Beijing (que en belleza y majestuosidad ya está a la par de París), de Shangai y otras ciudades, es que están hechas para la gente. Son ciudades amigables, con amplias aceras, y calles y avenidas llenas de flores. Me tocó atravesar a pie una gran avenida y, para mi sorpresa, el puente peatonal estaba hecho en tal forma que se podía caminar llevando una bicicleta de la mano. Era una pendiente tan suave que personas de la tercera edad no tenían que subir empinados escalones.

El contraste con Panamá es deprimente. Nuestro país no está hecho para la gente. Es triste, cuando recorremos la Carretera Interamericana hacia el interior y pasamos por ciudades y poblados, ver nuestros puentes peatonales. Nuestra población, sobre todo en el interior, se mueve generalmente a pie o en bicicleta. Nuestros jóvenes estudiantes y compatriotas la usan para trasladarse entre poblados, o para ir a la escuela o al trabajo. La Interamericana es un bisector de ciudades y poblados de tal forma que tiene que ser cruzada varias veces por muchos de los que allí habitan. Para un estudiante de escuela primaria, trepar la bicicleta en los puentes peatonales es más que imposible, así que se ven obligados a lanzarse a cruzarla esquivando el tráfico vehicular que cada día es más denso.

Si gastamos cientos de millones en una cinta costera en la ciudad de Panamá; en helicópteros y radares para el combate del narcotráfico; en mejorar la infraestructura vial de la capital, y en programas como los acueductos que benefician la Metrópoli, me pregunto, ¿no merece nuestro olvidado pueblo del interior que protejamos a sus niños y mayores invirtiendo en la construcción de pasos elevados adecuados? ¿Cuántas vidas ayudarían a salvar? Es seguro que muchas muertes por atropello que se han producido en la Interamericana se hubieran evitado. Hacer verdaderos pasos elevados a lo largo de la Interamericana no costaría lo que va a costar uno solo de los helicópteros que evitarán que la droga llegue a los ricos países consumidores, pero sería un paso adelante para que en nuestro país empezáramos a pensar en la gente.

Otra sugerencia para empezar a pensar en la gente: los hombros de las carreteras. Nuestro pueblo, tanto en el interior como en las afueras de nuestras ciudades principales, como ya dije, se mueve en trayectos cortos principalmente a pie o en bicicleta. La ampliación de la Interamericana es un ejemplo, al estar dotada de hombros amplios a ambos lados. Este debe ser un principio sine quanon en la construcción de toda vía que una nuestras poblaciones. Debemos ponerla como condición de todo trabajo de ampliación o de toda vía nueva. Y empezar a ejecutarla en las vías existentes, como es la continuación de la Interamericana después de Santiago. Nuestro compatriota del interior tiene derecho a que él y sus hijos puedan caminar con seguridad por la vera de todos nuestros caminos. No hay que ser egoístas con la mayoría de nuestra población. Somos tres millones y medio de panameños y la gran mayoría no tiene automóvil.

Finalmente, en la ciudad de Panamá se hace inaplazable resolver el problema de las aceras. La metrópoli, llena de rascacielos, pareciera estar hecha para mirarla en postales. Pero no es para nada una ciudad amigable. Vamos a tratar de reiniciar con la Universidad de Panamá, con el apoyo decidido del rector y del profesor J. R. Garrido, el proyecto conjunto que diseñamos en 1996, que tiene como meta, (usando el lenguaje folclórico de Omar Torrijos) ‘acerizar’ Panamá. El proyecto se circunscribe al Centro Bancario, pero debe servir también de ejemplo y de guía para el resto de la ciudad. En los gobiernos anteriores no obtuvimos el respaldo necesario, pero confiamos que con éste será distinto. Pensemos en la gente.

*ABOGADO.