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17 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

¿Con cuáles zapatos caminarán ahora?

En el 2009, quienes hoy gobiernan, buscaron por todos los medios concitar el apoyo popular sin importar la naturaleza de las acciones em...

En el 2009, quienes hoy gobiernan, buscaron por todos los medios concitar el apoyo popular sin importar la naturaleza de las acciones emprendidas. Lo lograron. Todo hace indicar que aprendieron, y lo han practicado a lo largo del gobierno, que la ‘mentira’ es instrumento socialmente ‘útil’ y eficaz para convencer, incluso para justificar actuaciones desmedidas como aquella, sugerida al Gabinete, de que podían ‘meter las patas, no las manos’. Ya sabemos que metieron el cuerpo entero.

Durante la campaña electoral de aquel año, y que ahora repiten, se dedicaron, sin importar los medios usados, a deformar la verdad. Había que ganar las elecciones, y gobernar después. Hace siglos la mente ágil de Nicolás Maquiavelo proclamó la idea de que ‘el fin justificaba los medios’. Si te propones alcanzar una meta ‘no importa el disfraz que te pongas’; esta es la idea. El entonces candidato de oposición y su consigna de ‘caminar en los zapatos del pueblo’ es el ejemplo del mensaje demagógico, pero eficaz, que interpeló el sentir de la población votante. Es lo que, en el mensaje bíblico, encontramos en Cristo contra los fariseos ‘disfrazados de ovejas’.

Ya en el poder, se expuso la verdad en carne y hueso. Como sentenció también Jesucristo refiriéndose a los mismos fariseos: ‘por sus frutos los conoceréis’. Los zapatos del pueblo fueron dejados de lado. En su reemplazo, las represiones, las muertes; los altos precios de los alimentos que venden en sus negocios, hicieron acto de presencia.

Al proteger intereses sectarios (de las tierras que pretendían acaparar) el gobierno autoritario se quitó la máscara, mostrando con exagerada violencia en Bocas del Toro, en los territorios de los ngäbes, en Juan Hombrón; en Colón, qué botas realmente llevaban puestas.

Como suponen que el pueblo no tiene memoria para recordar los atropellos, se atreven a presentarse, sin reparo, como ‘nueva alternativa’. Alardean el Panamá de las maravillas, obviamente que ‘de maravillas’ para ellos, porque las mayorías no viven mejor, necesariamente. Nada hicieron en contra de la distribución injusta de las riquezas; la profundizaron más bien. Es la otra cara de una sociedad encarecida, insegura y de sucesivas novedades que ponen en evidencia los fines particulares de quienes ejercen el poder en detrimento de la institucionalidad democrática.

Nada de lo anterior niega que se haya embellecido la ciudad, que hay un sinnúmero de obras, en sus mayorías con sobreprecios para hacerse, como se ha denunciado en reiteradas ocasiones, del enriquecimiento ilícito. Cierto es también que hay buenos programas sociales; lo que no dicen es quiénes lo pagan con sus impuestos.

Mientras la opulencia y el descaro es lo que sobresale en el actuar de la elite gobernante, con millonarios gastos en publicidad, que también paga la población con los impuestos, las familias panameñas difícilmente pueden suplirse de la canasta básica. Los precios se siguen disparando como consecuencia de una política de supermercados, que solo chorrea en una sola dirección, pero que tiene bolsillos conocidos. El acaparamiento desmedido, los paseos con fondos públicos, los vinos y manjares, los festines, son las verdaderas cartas de presentación de quienes ahora nos dicen que quieren cinco años más para continuar con los cambios.

Es innegable que estamos rodeados de las espinas de la doble moral, de los fariseos. Es la mera repetición de la insensatez en que la mentira se presenta con envoltura de verdad.

La pregunta es ¿con cuáles zapatos ca minarán en esta oportunidad? Lo imaginamos, porque de lo que no hay dudas es de que entraron muy ricos y salen multimillonarios.

DIPUTADO DEL PARLACEN.