Enero: imágenes de soberanía

  • 04/01/2026 00:00
La actriz colombiana Indhira Serrano es una de las protagonistas del drama social Sucedió en enero, dirigida por el panameño Luis Romero

Indhira Serrano se enfrenta a un nuevo reto como actriz. En la película panameña Sucedió en enero encarnó a dos personajes. En esta producción, dirigida por Luis Romero, interpreta tanto a Negra del alma como a Isis Benavides de Linares. Una es un personaje que solo existe en un montaje sobre los hechos del 9 de enero de 1964 y la otra es quien entra en su piel de ficción.

En el guion, Isis se refiere a su personaje con estas palabras: “Es el centro de la obra de teatro, le da energía al escenario, es mística y muy humana”. Mientras que la artista colombiana define a Negra del alma, oriunda de El Chorrillo, así: “es quien nos lleva a conocer un poco lo que pasó sobre esos hechos tan lamentables de enero, en la vecindad, en la ciudad capital y en Panamá”.

Establece los rasgos de Isis: “es una mujer de clase alta panameña que ha estado de espaldas a la realidad durante quizá toda su vida. Ha sido muy pro yanqui, que está en un lado muy privilegiado de la sociedad y que a través de su participación en esta obra tiene un despertar y se reconecta con su identidad como panameña”.

La manera de Indhira Serrano de construir ambos personajes, y que el público pueda identificarlos sin enredarse en la pantalla grande, era haciendo un ejercicio permanente de concentración y de preguntarse quién era, dónde estaba y qué hacía en ese momento específico dentro del argumento del filme.

Negra del alma está en las tablas y el personaje de Isis siempre está fuera del escenario. “De vez en cuando Isis entra al escenario con una intervención o con una explicación y es ahí donde tocaba como estar muy atenta. Hay que hacer dos bitácoras, dos historias, dos pasados y moverse entre esos dos universos para contar una sola historia”.

Realidades

Igualmente Sucedió en enero le abrió a Indhira Serrano la posibilidad de aprender sobre las relaciones entre Panamá y Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XX, incluyendo aspectos como soberanía, idiosincrasias, la antigua Zona del Canal y la vía interoceánica.

El séptimo arte le sirvió además para ampliar su respeto y empatía con sus hermanos panameños. “Estos son hechos que no conocía a profundidad y es muy enriquecedor porque nosotros los colombianos tenemos una idea de Panamá de lo que nos enseñaron en el colegio, que es muy básico. Como que Panamá pertenecía a Colombia y se separó para que los norteamericanos hicieran el uso del Canal y ya. Entrar a la historia panameña tan desde cerca es muy enriquecedor”.

Hacer este largometraje, cuyo estreno está planificado para enero de 2027, le permitió familiarizarse “con gente talentosísima de otros países, pero sobre de Panamá; gente que está haciendo cosas increíbles y que está echando para adelante la filmografía y el arte de Panamá. Tengo absoluta confianza de que la nueva generación de creadores de Panamá va a dar mucho de qué hablar”.

Dualidades

Otra bondad del cine fue ponerla de primera mano en relación con el pasado histórico reciente de nuestro país. “La Zona del Canal era un área de segregación. Es muy extraño ver las dualidades que hay entre lo que la Zona les quitó a los panameños en términos de autonomía y de orgullo nacional y lo que la Zona generó en términos de orgullo para los zonians”.

Dejó al descubierto otra dualidad del istmeño: sentirse influenciado por las costumbres de Estados Unidos y el querer independizarse de ese lazo. “Es absolutamente lógico porque no es tener un país a un lado tratando de influenciarte sino un país que está influenciándote desde adentro y generando ese sentimiento que todos los latinoamericanos tenemos de que lo mejor siempre viene del norte global. Es un tema de estudio profundo, y los panameños lo tienen mucho más claro que nadie. Y toda la colonización y todo lo que nos deja en la cabeza el ser países colonizados y el tener siempre un referente en otro lado que hace las cosas mejor que nosotros, que vive mejor que nosotros”.

Desconocimiento

Ese 9 de enero de 1964 estudiantes panameños quisieron izar nuestra bandera, de manera cívica y en paz, en la Zona del Canal y cómo los zonians les arrebataron ese derecho y lo hicieron con violencia. “A mí lo que más me impacta es lo poco conocido que es el 9 de enero fuera de aquí. Yo no tenía la más mínima idea de cómo habían sido estos acontecimientos. Uno medianamente ha oído hablar de Manuel Antonio Noriega y de la invasión militar de Estados Unidos que lo derrocó, pero del 9 de enero 1964 jamás, en absoluto, no está en nuestros libros de Historia, no tenemos desde Colombia un conocimiento ni siquiera superficial del tema”.

La reflexión a la que llega es cómo estamos desconectados todos en América Latina en medio de una época digital de notable acceso a la información. “Cómo todos estamos tan conectados con el norte global y cómo todos sabemos perfectamente que la década de 1960 fue el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos y cómo en tal fecha pasó esto y cómo en tal fecha esto otro. Cómo los norteamericanos y los europeos han creado un relato muy poderoso sobre su propia historia, que hace que toda Latinoamérica, y muchas partes del sur global, conozcan perfectamente la historia de ellos, pero no conozcamos nada de la historia de nuestros cercanos, como un país como Colombia, que es tan cercano a Panamá, no conoce la historia de Panamá”

Indhira Serrano propone unirnos desde las artes. “No en frentes de batalla ni nada, sino unirnos desde el conocimiento, las experiencias, los aprendizajes y empezar a avanzar de una forma mucho más expedita, más efectiva, más empática. Nos hemos convertido en un montón de individualidades y soledades. En esa línea, lo importante y lo maravilloso es que el cine colabore a la construcción y a la preservación de la memoria colectiva y a la reconstrucción de la identidad”.

Y es necesario que haya creadores audiovisuales que se atrevan a decirlo como Luis Romero, asume la intérprete colombiana. “Luis nos dice: ‘¡Uh, un momento, esto también pasó en 1964!’ Y Sucedió en enero es una versión de esos hechos. No más, ni menos verdadera, simplemente una versión diferente para que haya un espectro más amplio del que las nuevas generaciones puedan alimentarse y decir: ‘¡Ah, esto es lo que soy! ¡De aquí vengo! ¡Por esto me comporto como me comporto! ¡Por eso mis padres se comportan como se comportan! ¡Por eso tengo o no estas oportunidades, o tengo o no esta perspectiva del mundo!’ Por eso, el cine es vital”.

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