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24 de Jan de 2021

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

¿Por qué es importante la Fiscalía Electoral?

En los últimos años no hemos contado con una Fiscalía Electoral enérgica en la persecución de delitos.

En los últimos años no hemos contado con una Fiscalía Electoral enérgica en la persecución de delitos electorales. Un grave error despojarle de esta arma de protección a una democracia incipiente como la nuestra. La Fiscalía Electoral se creó al momento de que se permitieran nuevamente los partidos políticos en 1978. El primer fiscal Electoral fue el abogado Aurelio Correa. En ese tiempo yo era secretario general del Partido Demócrata Cristiano. En esa capacidad los registros de las denuncias allí presentadas reflejan lo activo que fuimos dándole trabajo al Doctor Correa.

No recuerdo la cantidad de denuncias que presenté, pero algunas, aún en tiempos de dictadura, produjeron un efecto correctivo. En una oportunidad descubrimos que el Frente de Profesores del PRD en la Universidad de Panamá utilizaba la imprenta universitaria para producir su propaganda, por supuesto sin pagar nada. Logramos interrumpir esta maleantería. Igual ocurrió en el IPHE, cuando llegamos in fraganti con el Fiscal, descubriendo que se cosían gratuitamente banderas del PRD. Esa práctica se interrumpió. En Chitré, descubrimos, junto con Vasco del Mar Huerta, un depósito con cientos de sacos de cemento que en la cementera estatal se regalaban a los candidatos PRD. No le hicieron nada a su gerente general, pero quedaron al descubierto.

El caso más dramático que tuvimos fue cuando comprobamos que en la inscripción del PALA en La Villa de Los Santos, se pagaban cuatro dólares por inscribir adherentes, lográndolo probar. Poco importo que el infractor electoral fuese el empresario más prominente de la región o que fuese el partido del cuñado de Noriega. El fiscal pido llamamiento a juicio, aunque el expediente se archivó en el escritorio de algún complaciente magistrado del Tribunal Electoral.

Durante el gobierno de Mireya Moscoso era fiscal Electoral Gerardo Solís, nombrado por Ernesto Pérez Balladares. Ya no tenía ningún cargo partidario, pero siempre mantuve la inquietud de luchar para que las cosas se hicieran bien. No tenía mayor confianza en Solís, pero decidí visitarlo para exponerle las generales, sin muchos detalles, del delito electoral del que tuve conocimiento. Accedió a llegar hasta las últimas consecuencias, lo cual hizo muy diligentemente.

El IDAAN era de Cambio Democrático en gobierno de Moscoso. Los nombramientos que hacia su director requerían de una revisión para determinar si estaban o no inscritos en el partido. Al comprobarlo, fijaban una cuota quincenal a ‘donar’ al partido, a entregar cada quincena al encargado de tal labor.

Con todo sigilo, Solís y su personal se trasladaron muy temprano a la entidad. Mi socio Víctor Martínez y yo nos quedamos en el estacionamiento, para ver cuándo se terminaba la diligencia y así poder avisarle a los medios de comunicación de lo descubierto. Al comprobarse todo, lo denunciamos y se formó un tremendo ‘corre corre’, que fue objeto de un grave escándalo político.

Después de dos años de proceso, se condenó a más de diez funcionarios subalternos y miembros de partido. El cerebro de la operación, dada su inmunidad en el Parlamento Centroamericano, nunca pudo ser indagado y no fue incluido en ese grupo.

¿Es importante o no una Fiscalía Electoral independiente o no? Por supuesto. No impedirá que se cometan delitos electorales, es de humanos tratar de hacer trampas y coger atajos, pero con su acción a tiempo puede prevenir que estos se multipliquen y ensucien un proceso electoral, que sería el quinto limpio desde que se restauró la democracia. La experiencia nos indica que es prudente que quien ocupe este cargo no tenga relación alguna presente o pasada con los gobernantes. Eso es lo que esperamos suceda con el próximo fiscal Electoral.

Ante esa realidad, fiscalizar que las cosas se hagan bien en las elecciones le corresponderá a los grupos de la sociedad civil, que se han involucrado en el proceso de que se hagan unas elecciones limpias y libres, así como a los observadores internacionales.

ABOGADO