21 de Feb de 2020

Bolívar González

Columnistas

Fiestas patronales, realidad campesina (I)

En otros tiempos se realizaban, más que nada, para atraer a la iglesia la dispersa feligresía campesina.

Las fiestas patronales de nuestros pueblos, de las provincias centrales, muy especialmente en las de Los Santos y Herrera, están llamadas a celebrar las fiestas del santo patrón de cada pueblo, por ello, lo de ‘fiestas patronales'.

En otros tiempos se realizaban, más que nada, para atraer a la iglesia la dispersa feligresía campesina.

Es cierto que los empresarios encontraron en estas celebraciones un jugoso filón para hacer negocios y brindar un poco de esparcimiento a la población deseosa de diversiones sanas, generalmente con ‘fiestas de toros', bailes con los más ‘menta'os' conjuntos típicos; cantaderas con verdaderos artistas de la décima panameña, especie de ferias con diversiones para niños y adultos de ambos sexos. Las ‘fondas' con atractivos platos típicos para los visitantes, en donde los chicharrones, las carimañolas, ‘chorizas', buñuelos, ‘changas' de maíz nuevo, el sancocho de gallina, ‘ensalada de fiesta' y otros platos típicos, son parte del atractivo.

Las fiestas religiosas, por fortuna, han ganado terreno. El abuso de los empresarios, consecuencia lógica de algunos artistas que pretenden que quienes organizan trabajen solo para pagarles a ellos, entre otros problemas de fondo, están acabando con estas lindas tradiciones.

La Iglesia Católica, por su parte, ha logrado atraer con vehemencia la atención de los feligreses y hoy día es muy frecuente escuchar el entusiasmo por las serenatas al santo patrón, en donde participan grandes artistas de todos los géneros, desde los violinistas, acordeonistas cantadores de mejorana, tamboritos, declamadores y coros que le cantan con mucha fe al santo patrono.

La historia de la religión católica nos refiere que en los primeros 280 años la cristiandad o cristianidad fue prohibida y perseguida por el Imperio Romano; lo que cambió luego de la ‘conversión'. El emperador romano Constantino la ‘legalizó' después del año 325 d. C., convocó el Concilio de Nicea, con el propósito de unificar el cristianismo para utilizarlo en la integración del Imperio Romano, que estaba en decadencia. Era una verdadera mezcla del cristianismo con el paganismo romano. Fue así como el cristianismo formó una nueva identidad pagana y hasta cierto punto antibíblica.

Estas nuevas tradiciones fueron absorbidas por los pueblos católicos del mundo y traídas por los conquistadores a nuestras tierras como parte de la evangelización de América. Estos pueblos de la Región del Canajagua, dignos descendientes de españoles andaluces, se caracterizan por ser parranderos, trabajadores, pero ante todo, muy cristianos, creyentes. Sigue mañana...

ESCRITOR, COMPOSITOR Y FOLCLORISTA.