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18 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

Que no cunda el pánico

A pesar de que está en cierne una guerra comercial de Donald Trump contra el resto del planeta, las estimaciones de crecimiento económico mundial ...

A pesar de que está en cierne una guerra comercial de Donald Trump contra el resto del planeta, las estimaciones de crecimiento económico mundial del Fondo Monetario Internacional para 2019 rondan el 4 %. Y además existe en el horizonte una nueva que desde hace cuatro meses está subiendo los precios del petróleo y que hoy coquetean los $80 el barril.

Hay muchas predicciones dentro de la industria petrolera de llevar el precio del barril a $100 en los próximos meses y seguro que van a tener efectos inmediatos. Los precios de la gasolina en Panamá han subido cuatro veces en los últimos dos meses y son los más altos de los últimos tres años, situación que ciertamente aumenta la inflación y desvía el gasto de consumo de otros bienes y servicios. La amenaza de un precio de $100 por barril es relevante para Panamá, porque en medio de un año electoral, el tema del costo de vida seguramente se politizará como en las elecciones anteriores, cuando se propuso la regulación de precios. Y recordemos que por cada $10 de aumento en el precio del barril de crudo, se drenan unos $200 millones en divisas.

Por eso es esencial analizar las razones de la subida en los precios del petróleo y entender las consecuencias. Parte de la explicación, a pesar de su aparente deseo de hacer las paces con China, se debe a la guerra de palabras y sanciones de Trump con Irán, el tercer mayor productor de petróleo de la Organización de Países Exportadores de Crudo y el quinto más grande del mundo. Su rechazo al acuerdo nuclear de Irán y el aumento de la tensión en Medio Oriente después de la decisión de trasladar la Embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén han agregado unos pocos dólares al precio del petróleo.

La otra razón del aumento en los precios del petróleo es, sin embargo, una buena noticia. Los precios del crudo están subiendo, porque la economía mundial está disfrutando de su mejor momento desde la crisis financiera de 2008. Y la buena noticia es que el crecimiento económico está distribuido mucho más uniformemente que antes y su dependencia en el precio del petróleo es menor. En 2011, cuando la economía de China creció 9 %, provocó un aumento en los precios mundiales que redujo el crecimiento de las economías avanzadas. Hoy las cosas son diferentes y el petróleo que el mundo necesita para un índice de crecimiento dado, es mucho menor que en el pasado.

Hay otros tres puntos que debemos resaltar sobre el último aumento en el precio del petróleo. Primero, aunque la subida del precio del barril de $50 a fines del año pasado a $80 actualmente es un incremento importante, los precios del petróleo siguen relativamente bajos en términos reales (ajustados a la inflación), una sombra de los altísimos precios reales de 1980 y 2011.

En segundo lugar, cuando los precios del barril de petróleo cayeron de más de $110 a mediados de 2014 a menos de $30 a principios de 2016, la tasa de inflación en Panamá disminuyó por debajo de 2 %, la primera vez que sucedía desde 2003.

Y en tercer lugar, el aumento de la producción de petróleo por medio de la tecnología ‘fracking' en Estados Unidos hace una enorme diferencia en la ecuación de producción energética a nivel mundial. No solo esta tecnología ha permitido a Estados Unidos su casi autosuficiencia en petróleo, sino que el crudo proveniente del ‘fracking' es el amortiguador más eficaz para los precios actuales del petróleo. Con el crudo a $80 el barril, la producción de ‘fracking' resulta más viable e impide la especulación de los precios del petróleo por parte de la OPEC.

Incluso, si eso fuera insuficiente a la luz de la tensión en el Medio Oriente para evitar un aumento a $100 por barril en los precios de petróleo, no deberíamos preocuparnos demasiado. Aunque los consumidores sufrimos cada vez que el precio del petróleo sube, es bueno saber que cada día nos afectamos menos por el chantaje oligopolístico de la OPEC. Además, las simulaciones hechas por los economistas sugieren que un precio de $100 por barril reduciría el crecimiento mundial el próximo año en una cantidad muy pequeña, del 4 al 3.92 %, una cifra insignificante, si la comparamos con la pérdida de bienestar que causa la corrupción y la ineficiencia institucional en todos los países. Puede haber cosas de qué preocuparse, pero una desaceleración global significativa inducida por el petróleo no es una de ellas.

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