El Visitante

El cine panameño desafía tabúes

  • 30/11/2025 00:00
‘Brown’ y ‘Señales’ son filmes nacionales que abren espacio a narrativas que cuestionan prejuicios y visibilizan luchas históricas

Esta semana se presentaron dos proyectos cinematográficos que retan estereotipos arraigados en nuestra cultura. En un encuentro privado, el cineasta José Luis Rodríguez presentó los avances de Señales, obra de ficción aún en progreso, cuya trama apunta a la violencia contra la mujer en Panamá. En cuanto a Brown, dirigida por Ricardo Aguilar y el cubano Manuel Rodríguez (quien también es el guionista y el editor), ya está en los cines y recomiendo correr a verla.

Ambos Rodríguez son egresados de la reconocida Escuela Internacional de Cine y TV (Eictv) de San Antonio de Los Baños en Cuba (en la que yo también estudié), y Aguilar se graduó de la Universidad del Istmo de Panamá.

El cubano Leo Fuentes, protagonista de Brown, comenta en una entrevista que el filme cuenta la vida en París de nuestro primer héroe nacional de boxeo, Teófilo Alfonso Brown, (cuyo seudónimo siempre fue ‘Panamá Al Brown’), y lo que significaba “en 1930, ser negro, homosexual, extranjero y pobre”. El Visitante conversó con los directores del filme.

¿Cómo surge la idea de hacer una película sobre Panamá Al Brown?

Surge en la escuela de San Antonio de los Baños de Cuba. Mi hermano Carlos Aguilar [cineasta y el primer ministro de Cultura de Panamá] recibió una revista Lotería que hablaba sobre Al Brown, el primer campeón mundial de boxeo en América Latina. Brown también fue artista. Se presentó en un famoso cabaret de París. La suya no fue una vida común y corriente.

Carlos terminó dirigiendo un documental biográfico sobre Brown. Yo soñaba con hacer un largometraje de ficción basado en su historia.

Gané un premio en el fondo de cine del MiCultura y luego otro del fondo de Ibermedia. Justo cuando íbamos a empezar, llegó la pandemia y tuvimos que esperar hasta 2022. Más de 450 profesionales, panameños en su mayoría, han trabajado en la película.

¿Cuáles fueron los retos de producción de esta película de época, que incluye números musicales y escenas de boxeo?

Queríamos construir una gran historia. Teníamos que hacerla en Panamá porque, por obvias razones, era muy complicado filmarla en París. Hacerla aquí involucraba recrear esa época. Que cuando entraras a la sala de cine te sintieras en el París en los años 30.

Buscamos a un buen director de fotografía que entendiera la historia que queríamos contar, la luz y los escenarios que necesitábamos para ambientar esa época. Buscamos al mejor director de arte. Para las escenas de boxeo, entrenamos a Leo Fuentes en el gimnasio de boxeo de Curundú. A mí y a Manolito [Rodríguez] siempre nos ha gustado mucho el boxeo. Nos propusimos lograr que las peleas resultaran lo más reales posibles.

En cuanto a la parte musical, buscamos a un coreógrafo, y encima Leo sabe bailar muy bien. La música la hizo Luis Carlos Pérez. Se construyeron trece decorados diferentes, ¡sin aire acondicionado! y con vestuarios de época y de invierno. La película tuvo mucho éxito en el festival de Mar del Plata en Argentina y recientemente en Miami.

Manolito, ¿Al Brown es víctima o héroe?

Según su mejor biógrafo, el catalán Eduardo Arroyo, Brown fue una víctima de sus manejadores. Le robaron su dinero y su talento. Y fue víctima de la xenofobia, del racismo y de la homofobia. Brown fue abusado hasta el último de sus días.

En mi primera versión del guion, lo retraté así. Sin embargo, poco a poco, al vivir más tiempo en Panamá y ver lo que pasa en el mundo, comencé a sentir que este país y su gente necesitan más un héroe que otra víctima. Alguien que lucha por reivindicar sus derechos. Y vi la posibilidad de crear un héroe homosexual capaz de despertar la empatía de un público homofóbico. O por lo menos eso ambicioné.

¿Cuáles fueron tus influencias para esta película? Pareciera insertarse en la tradición del lenguaje del cine cubano, aunque cuente la vida de un panameño en el extranjero.

Estuve viendo muchas películas y de alguna manera me apropié o jugué con ellas a través de la composición. Por supuesto, volví a ver muchísimas cubanas. Por ejemplo, La bella del Alhambra [dirigida por Enrique Pineda Barnet en 1989]. Se hizo en Cuba con pocos recursos, pero parecía que tenía muchos. Es un filme de cabaret del bajo mundo que sin duda me influyó.

También me gusta mucho el cine de Titón [Tomás Gutiérrez Alea, director de La muerte de un burócrata, Memorias del subdesarrollo y Fresa y chocolate (junto a J.C. Tabío)], de Humberto Solas [Lucia y Un hombre de éxito] y de Manuel Octavio Gómez [La primera carga al machete] por su originalidad e irreverencia.

Del cine mundial busqué inspiración en Ernest Lubitsch, Charles Vidor y su filme Gilda, René Clair, Jean Renoir y Jean Cocteau, por supuesto. Traté de llenarme los ojos de esa época para que influyera en mi guion.

Para el tema del boxeo estudié a Robert Weise y su maravillosa película The Set Top, y los filmes de Mark Robson con Kirk Douglas (Champion) y Humphrey Bogart (The Harder They Fall), de quien hice algunas tomas recreadas. Y, finalmente, del fotógrafo húngaro-francés, Brassaï y su serie de la vida nocturna del París de aquella época, sobre todo su conocido retrato de Madame Bijoux, de quien me inspiré para el personaje de la dueña del cabaret.

José Luis Rodríguez: Una vocación de servicio a través del cine

La vasta experiencia de José Luis Rodríguez, uno de nuestros cineastas más destacados, abarca desde la producción de noticias, programas en vivo y documentales, hasta complejas creaciones publicitarias y series de ficción para la televisión.

Para conmemorar el 25 de noviembre, declarado por la ONU como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, Rodríguez presentó el tráiler de su nuevo proyecto fílmico, artístico, social y educativo Señales, acompañado de un conversatorio.

¿Cómo se te ocurrió hacer una película sobre el feminicidio en Panamá?

La idea para Señales nació hace unos tres años. Una mañana enciendo el televisor y veo en las noticias un reportaje sobre un feminicidio. Lo que más me impactó fue que, en el mismo noticiero, reportaron dos casos más. Esa semana recuerdo que se anunció otro. Surgió de la voluntad personal de ayudar a elevar este complejo escenario de la violencia contra la mujer a la urgente atención de la sociedad.

Este proyecto significa el inicio de un trabajo comprometido con asuntos de los que nos cuesta hablar abiertamente como sociedad. Como cineasta y artista, creo que la expresión audiovisual nos permite la reflexión colectiva y el consiguiente ejercicio del diálogo y la exploración acerca de lo que nos duele como sociedad.

Estoy consciente del enorme poder de la pantalla de cine y de la televisión. Una película no soluciona el problema de raíz, pero puede ayudar a querer buscar soluciones y respuestas que puedan empezar a prevenir la violencia y, ojalá, hasta frenarla.

José Luis, ¿qué significa hacer cine independiente en nuestro país?

Ser productor y director independiente aquí representa crear narrativas que muchas veces no se consideran comerciales, pero que son importantes para la comunidad. Cuesta tiempo, dinero y, sobre todo, una voluntad enorme. Requiere, como se ha dicho, tener “la capacidad de posponer la recompensa inmediata”. Si con fondos garantizados por un concurso público te toma hasta cinco o seis años hacer una película, cuando lo intentas sin estas ayudas, toma mucho más. Las propuestas se ven rechazadas una y otra vez. Pero no debemos perder la constancia.

También significa bregar con nuestra realidad y entender la cultura de nuestro país. Por un lado te dicen que el proyecto es importante y necesario, pero cuando pides apoyo económico, se van por las ramas, alegando que es un tema complejo, que la marca y la empresa no están orientados hacia esa vía, etc. Son formas de evadir la responsabilidad social. Pero lo importante es sumar a diferentes actores de la sociedad para que entiendan que todos somos parte de una posible solución.

Ya está bien avanzada tu producción. ¡Felicidades! Estaremos muy pendientes.

Brown está en la cartelera de los cines de Panamá y Señales se estrenará en marzo de 2026.

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