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- 06/09/2015 02:00
Dioselina. Vi ese nombre en uno de los stands de Panamá Gastronómica y no pude hacer más que acercarme y decirle ‘Finalmente la conozco, usted es a famosa Dioselina...'.
Y es que ella se ha vuelto famosa entre los cocineros. ¡Dioselina es lo máximo! me dijo la chef Patricia Miranda, cuando le comenté que la había conocido. Ella es una especial proveedora de las cocinas de los mejores restaurantes y hoteles locales. ‘La reina de los brotes', así la llamó el chef Alfonso De la Espriella, de La Trona.
Dioselina de Bell es pscóloga. su relación con los cultivos le viene por su esposo, quien inició en el año 2000 con su negocio, Hidropónicos de Boquete, con plántulas de vegetales. Ya en 2008 estaban vendiendo sus productos en cadenas de supermercados. Más tarde, se sumarían algunos hoteles y restaurantes.
‘Empezamos con las lechugas, desarrolladas por mi esposo. Yo lo ayudaba con las ventas pero de los cultivos se encargaba él, yo iba a visitarlo y poco a poco me fui interesando en las hierbas aromáticas y las flores comestibles. Son mi pasión', dice Dioselina.
Tanto así fue, que hace unos cuatro años dejó las clases para dedicarse de lleno al cultivo de brotes hierbas y flores, cultivos harto delicados, mínimos en tamaño, pero ricos en sabor y que hacen una diferencia enorme tanto en gusto como en presentación de los platos más sofisticados en las cocinas de Panamá.
Actualmente Dioselina se ocupa directamente de la producción de unas 22 hierbas aromáticas y una docena de flores que aportan sabores que van desde lo dulce hasta lo amargo. Una de las favoritas del momento, la llamada flor eléctrica.
‘Ha causado sensación. Es lo último en Europa, adormece los labios de quien la prueba y limpia el paladar, lo que la hace un ‘potenciador de sabores'.
Y es que en esto, como en todo negocio, hay que estar a la vanguardia y pendiente de las tendencias. Los cocineros siempre le preguntan si tiene alguna novedad.
‘Lo que más piden so los micro greens y las flores comestibles, con ellas decoran sus platos, a veces me piden cosas que aquí no hay y hay que traerlas. ‘¿Que tienes nuevo?', me preguntan y uno tiene que inventar. El próximo lanzamiento que tenemos es de un micro ajo, a penas una hierbita, el micro kale y el sorrel, que nadie lo tiene y lo hemos traído porque un cliente lo pidió', comenta.
‘Trabajamos con una serie de sabores porque el chef es un artista y él siempre está buscando novedades, Entre más sofisticado el sabor, mejor para el chef. Y los gustos de los chefs son tan variados como ellos mismos.
‘Hace poco estuvo por acá Masake, que es asiático, también atiendo franceses y españoles, además de los panameños...' Pero todos ellos tienen algo en común, adoran a Dioselina.
‘Me hace sentir contenta, porque una siente que complace a alguien y ese alguien aprecia lo que uno hace. Eso alimenta mis ganas de seguir trabajando, esforzándome. Eso vale más que el dinero, se lo digo de verdad', afirma.
‘A veces me llaman para preguntarme ‘Dioselina, ¿tienes tal cosa?' y yo les digo sí. Ellos dicen entonces, ‘viste yo sabía que tú lo ibas a tener'. Eso me hace feliz. No tiene idea cuánto', dice.
Los chefs saben que pueden confiar en su proveedora, y si ella dice que sí puede cumplir con una entrega o con el cultivo de una especialidad, no les va a fallar.
Ni siquiera cuando el pedido es recibido a las once de la noche y tiene que estar en Panamá en la mañana.
‘Me ha tocado levantarme a a las 2 de la mañana, les arreglo el pedido y ellos lo tienen cuando lo necesitan', comenta.
Esto puede hacer que la jornada de trabajo se extiendan un poco más. ‘A veces es un trabajo de 12, 14 horas', cuenta. Y es que todos los días se envía carga a Panamá.
Y por la naturaleza del producto, es preferible que se hagan pedidos dos o tres veces por semana. Así siempre van a tener un producto fresco.
Por eso, cuando ella los visita en Panamá, se desviven por atenderla.
‘A veces llego de improviso, a escondidas, salgo a comer y de alguna manera se dan cuenta que estoy allí, y no me dejan ni pagar la cuenta...'.
EL EQUIPO DE TRABAJO
Claro está, el trabajo no recae solamente en las manos de Dioselina. Su empresa apoya a unas 18 familias, a través de sus empleados. En la planta de empaque, todas son mujeres, de la etnia ngäbe buglé. ‘Buscamos la manera de empoderarlas, que ellas sepan que pueden, tanto como cualquier otra persona, que pierdan el miedo'.
Poco a poco lo están logrando.
‘Una de ellas me decía que ella antes tenía que esperar que su esposo saliera del bar a las 2 ó 3 de la mañana para ver si le quedaba algo de dinero para la comida. Ahora ella gana más que él. ‘Que se vaya si quiere', me dijo el otro día'.
De hecho, mientras Dioselina conversa conmigo en la feria, ella está tranquila de que en Boquete, todo marcha sobre ruedas.
‘Diose', le consultan algo sus colaboradoras, ella les dice, ‘ustedes saben lo que yo necesito y cómo', y les da toda la confianza. Así es ella, Diose, para todo el mundo, aunque para los chefs es ‘la reina de los brotes'.
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‘Los chefs saben que pueden confiar en su proveedora, y si ella dice que sí puede cumplir con una entrega o con el cultivo de una especialidad, no les va a fallar.