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09 de Mar de 2021

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Reflexiones sobre la vacuna anti-COVID-19

“Solo me resta hacer votos porque lleguen pronto las vacunas, […]. Vacunarse y seguir las recomendaciones para protegerse y proteger a otras personas ofrecerán la mejor protección […]”

El Gobierno ha anunciado que, esta semana, entre el 18 y 25 de enero, Panamá estará recibiendo las primeras 40 mil dosis de la vacuna contra la COVID-19, proveniente de los laboratorios de la casa farmacéutica Pfizer. Es una buena noticia, y comienzo reconociendo el esfuerzo del Gobierno para fortalecer la respuesta nacional frente a la epidemia. No obstante, muchos panameños se preguntan si la vacuna estará disponible para todos de forma rápida, si será efectiva, y si no les hará daño. Son tres preguntas de suma importancia, ya que, por un lado, es un imperativo vital que, por lo menos, el 70 % de los panameños haya recibido, lo antes posible, una vacuna de efectividad demostrada, para que alcancemos inmunidad colectiva o de rebaño, y mientras más rápido, mejor. Y, por otro lado, no basta que la vacuna esté disponible, será necesario que la población quiera y acepte vacunarse. Ofrezco en esta entrega algunas reflexiones en torno a la esperada vacuna.

Sobre el asunto de garantizar la vacunación para todos en todos los lugares, el secretario general de la ONU recientemente manifestó que, mientras las vacunas llegan rápidamente a los países ricos, los pobres no reciben ninguna, agregando que, la pandemia no se puede vencer en un país a la vez, por lo que se debe actuar con mucha más solidaridad. Aunque los Gobiernos tengan la responsabilidad de proteger a sus poblaciones, la “fiebre nacionalista de vacunación” es contraproducente y retrasará la recuperación global”.

Algunos se preguntarán ¿y eso que tiene que ver con nosotros? La respuesta es “TODO”, pues, aunque seamos de los pocos países que ya han negociado con la industria farmacéutica la necesaria provisión de vacunas, esa fiebre nacionalista de vacunación hará que las grandes potencias reciban primero las vacunas disponibles, las almacenen, y que, a nosotros, aunque tengamos el compromiso firmado, nos hagan esperar.

Por eso es obligatorio que nuestro Gobierno esté bien pendiente y activo con la distribución justa de las vacunas. Ejerciendo la presión en los foros disponibles para que los países se comprometan a compartir las dosis excesivas de vacunas y para que los fabricantes profundicen su compromiso de trabajar con el COVAX y con los países de todo el mundo para garantizar un suministro suficiente y una distribución justa de las inmunizaciones. No menos importante será que, una vez recibidas las vacunas, nuestras instituciones lleven a cabo con eficiencia y eficacia la vacunación de todos en todos los lugares. En ese sentido, me reconforta saber que nuestro programa nacional de inmunizaciones es reconocido como uno de los mejores del continente.

Sobre el asunto de la eficacia de la vacuna, les comparto que, el pasado viernes 15 de enero, más de 2800 científicos de 130 países se reunieron en un foro virtual organizado por la OMS para identificar lagunas de conocimiento y establecer prioridades de investigación para las vacunas contra el virus que causa COVID- 19. Allí discutieron sobre la seguridad y eficacia de las vacunas existentes y los nuevos candidatos, las formas de optimizar el suministro limitado y la necesidad de estudios de seguridad adicionales.

El director de la OMS manifestó que, el desarrollo y aprobación de varias vacunas seguras y efectivas, menos de un año después de que este virus fuera aislado y secuenciado es un logro científico asombroso, como lo verifica el hecho de que, ya se han administrado más de 30 millones de dosis de vacunas en 47 países, y los resultados son positivos. Pero eso no significa que el trabajo esté hecho, hay más vacunas en proceso, que deben evaluarse para garantizar que tengamos dosis suficientes para vacunar a todos.

Sobre este punto los científicos estuvieron de acuerdo en que el mundo necesita múltiples vacunas que funcionen en diferentes poblaciones para satisfacer la demanda global y poner fin a la pandemia. Idealmente, serán vacunas de dosis única que no requieren cadena de frío, podrían administrarse sin aguja y jeringa y son susceptibles de fabricación a gran escala.

Finalmente, está el asunto de la aceptación de la vacuna y subrayo de entrada que está demostrada la eficacia y seguridad de la vacuna que recibiremos. Es una forma segura y eficaz de prevenir enfermedades y salvar vidas, tanto de las personas que se vacunan, como de aquellas a su alrededor. Aunque se estén desarrollando vacunas en forma rápida, siguen estando vigentes los procesos y procedimientos de rutina que garantizan la seguridad de cualquier vacuna que reciba autorización o aprobación de uso. La seguridad es la principal prioridad, y hay muchos motivos para vacunarse.

Solo me resta hacer votos porque lleguen pronto las vacunas, se apliquen con eficiencia y equidad y todos nos vacunemos. Vacunarse y seguir las recomendaciones para protegerse y proteger a otras personas ofrecerán la mejor protección contra la COVID-19.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).