• 24/11/2023 00:00

Historia del Día de Acción de Gracias

Jesús, estimados lectores, utilizaba estos eventos de mesa como una oportunidad para promover la inclusión, mostrar amor y compasión [...]

El Día de Acción de Gracias tiene sus raíces en aquellas tradiciones de orden protestante en América del Norte, específicamente en los Estados Unidos y Canadá. Esta celebración también tiene aspectos de una festividad dedicada a la cosecha.

En la tradición inglesa, los días de Acción de Gracias y los servicios religiosos de agradecimiento a Dios se hicieron importantes durante la reforma anglicana, en el reinado de Enrique VIII, durante los años posteriores al 1533. Esto fue en reacción al gran número heredado de las festividades religiosas del calendario católico. Según los datos, antes de 1536, existían 95 días festivos en la iglesia, sumados los 52 domingos, en los que las personas debían asistir a la iglesia y renunciar lógicamente al trabajo ese día. La reacción de algunos grupos fundamentalistas como los puritanos, quienes en el fondo eran calvinistas, deseaban eliminar por completo todas las festividades de la iglesia, incluyendo festividades tan importantes como la Navidad y la Pascua.

El Día de Acción de Gracias se celebra normalmente el cuarto jueves de noviembre. Este año sería el 24 de noviembre. Es un día para dar gracias a Dios por las bendiciones del año, como: la familia, los amigos, la salud y la prosperidad.

Normalmente las familias suelen reunirse para una comida especial, que a menudo incluye el famoso pavo, el puré de papas, la salsa de arándanos y el famoso pastel de calabaza, esto si pensamos en América del Norte. Pero si adaptamos esta fiesta en nuestro entorno latinoamericano de seguro, el menú podría ser diferente, por ejemplo: Un buen arroz con pollo, una ensalada de papas, un buen plato de plátanos en tentación, acompañado de un buen vaso de chicha de Zaril, Chicheme, o un vino o cerveza, entre otras bebidas que alegren el corazón, siempre y cuando los precios de esta crisis actual lo permitan.

Hay que señalar también una realidad, a lo largo de los años, ha habido cambios en la tradición del Día de Acción de Gracias. Por ejemplo, en el siglo XIX, el Día de Acción de Gracias se convirtió en un feriado federal, sobre todo en los Estados Unidos. En el siglo XX, la celebración se convirtió en una celebración más comercial, con más énfasis en la comida y la entrega de los regalos entre los que comparten una misma mesa. En América Latina y por influencia de los anglosajones y la población caribeña de habla inglesa, el Día de Acción de Gracias o “Thansgiving” se ha ido fomentando entre iglesias de corte protestante como la Anglicana, Metodista, Union Church, Bautistas entre otras. Aparte de las empresas extranjeras de corte americanas o canadienses o de las Antillas inglesas que en sus tradiciones se practica usualmente.

De todas formas, en un mundo que ya no nos pertenece y es intencionalmente globalizante, el Día de Acción de Gracias es ya una celebración importante en todo el continente. Es un día para dar gracias a Dios por todas las bendiciones del año y para pasar tiempo con la familia y los amigos sentados alrededor de una mesa.

En estos tiempos de necesidad y de mucha angustia para aquellos más vulnerables por muchas causas, esta es una celebración para invitar, como lo hacía nuestro Señor Jesucristo, a aquellos que necesitan con urgencia ser acogidos, aceptados, con amor, respeto y dignidad, ayudando así a construir comunidades más inclusivas.

En ese sentido, debemos imitar en esta fiesta, de carácter cristiano, a nuestro Señor, como cuando en la casa de Leví se sentó a comer con él, revelándole su mensaje liberador, según Mateo 9:9-13. Jesús es invitado a la casa de Zaqueo, un recaudador de impuestos, lo que provoca la indignación de la gente. Sin embargo, esta interacción lleva a la transformación de Zaqueo y su compromiso de corregir sus acciones.

O como cuando cenó en la casa de Simón el Fariseo, según san Lucas 7:36-50. Simón, un fariseo, donde una mujer pecadora unge los pies de Jesús con perfume y lágrimas, mostrando un acto de amor y devoción sin par. También como la Cena en la casa de Zaqueo como lo relata san Lucas 19:1-10. Zaqueo, un recaudador de impuestos, lo que provoca la indignación de la gente. Sin embargo, esta interacción lleva a la transformación de Zaqueo y su compromiso de corregir sus acciones.

Y qué decir de esa Última Cena de Jesús y sus discípulos, donde instituye el sacramento de la “Eucaristía” que significa “Acción de Gracias” y el Sacramento del Orden Sagrado, según la lectura que hagamos de san Marcos 14:12-26. Jesús comparte esta Última Cena con sus discípulos, instituyendo formalmente la Cena del Señor y anunciando su muerte y resurrección. Este evento es fundamental en la fe cristiana y representa la comunión espiritual y la unidad entre los creyentes.

Jesús, estimados lectores, utilizaba estos eventos de mesa como una oportunidad para promover la inclusión, mostrar amor y compasión, desafiar las normas establecidas y establecer conexiones significativas con personas de todos los ámbitos de la vida. Su enfoque inclusivo y su mensaje de amor han sido y serán un modelo para los que somos seguidores de la fe cristiana a lo largo de los siglos.

Invita en este día de “Acción de Gracias” o “Thanksgiving” a aquellos que de verdad no solo necesitan de un plato de comida, sino del amor de Dios expresado a través de tus actos de misericordia.

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